Los mismos de siempre
Centinelas, ¿autodefensas o bestias?
Qué estará pasando con los jóvenes mexicanos que se sienten atraídos por actividades gansteriles, dilapidan su futuro y el dinero de sus padres en procesos legales.
Eliseo Rosales Avalos
Abr 3, 2017 |
1:05
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Las justificaciones del grupillo ese de centinelas, delincuentes juveniles de clase media baja, aspirantes a juniors, pretensos mirreyes, para agredir a jóvenes por pura diversión son de lo más descabellado y bizarro.

Según consta en diversos reportajes son grupos que surgen para ubicar y neutralizar miembros de bandas rivales, en su lenguaje “hacer paro”, la versión chilanga de las autodefensas, caballeros que hacen justicia por su propia mano, ante la omisión del gobierno del doctor Mancera para que estos estudiantes modelo realicen sus actividades de excelencia académica.

Fue la incapacidad, manifestada en forma de colaboración, de la Procuraduría de Justicia de la CDMX la que hizo que saltaran a la fama estas bestias juveniles, cuyos pretextos son tan imbéciles como sus acciones, sólo hablan de la deficiente formación que recibieron en sus hogares y escuelas.

Estos jóvenes agreden sin razón como parte de un rito de iniciación, quizá lo que sigue es ir a echar bala con las autodefensas a Michoacán, ahí si les dio mello, ¿verdad?.

Hablando de grupos delictivos juveniles, esta semana escuchamos con desagrado la noticia de que un miembro de los Porkys recibió la protección de la justicia federal, que lo exonera del delito de pederastia contra Daphne. Notas periodísticas señalan a un prestigiado académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM como el autor de este conjuro jurídico, cuyo ingrediente consiste en que no se acredita la acción dolosa con objeto lascivo, lo que sea que entienda el juez tercero de Distrito por esa conducta, misma que él calificó como “roce incidental”.

Qué estará pasando con los jóvenes mexicanos que se sienten atraídos por actividades gansteriles, dilapidan su futuro y el dinero de sus padres en procesos legales. Claro que usted lector, sobre todo si es “centinelo”, estará pensando que no es lo mismo ponerle unos mandrakes a un joven sólo por las malditas ganas, que violar a una menor de edad, coincidiendo en lo esencial, el punto es que el estado de descomposición social es alarmante, ¿a quién se lo atribuimos? Al Peje, Peña, a Trump, al modelo educativo, o al Chapo. Lo cierto es que desde casa empiezan complacencias para cierto tipo de conductas que devienen en hechos que lastiman el futuro de nuestros jóvenes, ¿será que la crisis sólo está en mi mente?

Jóvenes, cuiden a sus papás, en una de esas y hasta los enderezan un poquito.

Twitter: @Erosales

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