Punto de vista
Libertad económica
México se ubica en el lugar 70 como “medianamente libre”.
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Hay clara evidencia a nivel internacional de que entre mayor sea el grado de libertad económica que poseen los agentes económicos privados, tanto empresas como individuos, mayor tiende a ser el nivel de desarrollo económico de las naciones.

Cuando hablamos de libertad económica, resaltan los siguientes elementos: a) los derechos privados de propiedad están eficientemente definidos en el marco legal; b) los individuos tienen la libertad irrestricta de poseer bienes y recursos productivos; c) los agentes económicos son libres de utilizar los recursos de su propiedad, incluido su propio cuerpo, para cualquier fin mientras en el ejercicio de tal libertad no se atente en contra de los derechos de terceros; d) los agentes económicos son libres para transferir los recursos de su propiedad en transacciones enteramente voluntarias, tanto nacional como internacionalmente; y e) los derechos de propiedad así como las tres libertades señaladas son protegidas y garantizadas por un Poder Judicial independiente e imparcial que además garantiza el cumplimiento de los contratos.

Al respecto, la Fundación Heritage dio a conocer el Índice de Libertad Económica para 2017. En éste, los 10 países considerados como los más libres son: Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, Australia, Estonia, Canadá, Emiratos Árabes Unidos, Irlanda y Chile. Los tres menos libres del mundo: Venezuela, Cuba y Corea del Norte.

México se situó en el lugar 70, con un puntaje de 63.6, por lo que se considera como “medianamente libre”; en el continente americano está por debajo de Canadá, Estados Unidos, Chile, Jamaica, Colombia, Uruguay, Perú, Panamá, Costa Rica y El Salvador.

Por temas, el arreglo institucional prevaleciente en México es el peor evaluado: derechos de propiedad (54.1), integridad gubernamental, que refleja la enorme corrupción prevaleciente (30.0), y eficiencia judicial para garantizar el cumplimiento de los contratos (38.7). Sin duda, el eslabón más débil.

En cuanto al tema fiscal, los puntajes asignados fueron: gasto público (76.1), carga tributaria (74.9) y fortaleza fiscal, es decir, déficit y deuda (66.1). Aquí vale la pena señalar que no se considera la eficiencia del gasto, sino sólo su nivel, mientras que la carga fiscal es baja no porque las tasas impositivas sean bajas, sino porque el gobierno recauda muy poco dados los tratamientos fiscales especiales (particularmente en el IVA) así como por la evasión y elusión fiscal.

En materia regulatoria los puntajes asignados fueron: libertad para hacer negocios (70.7), por que prevalece una alta carga regulatoria que además está plagada de corrupción, libertad laboral (57.9), que refleja los altos costos de contratación y despido en el sector formal y libertad monetaria (78.8), resultado de las restricciones para poseer instrumentos financieros en moneda extranjera.

Finalmente, los otros tres temas evaluados fueron: libertad de comercio internacional (80.0), dado que aún existen altas barreras arancelarias con países con los cuales no hay acuerdos de libre comercio, libertad de inversión (70.0), debido a las restricciones al capital extranjero mayoritario en algunos sectores, y libertad financiera (60.0), que se refleja en una baja penetración financiera en la economía, tanto por el lado del ahorro como del crédito.

Ser un país en el cual no existe plena libertad económica implica que somos uno en donde no existe igualdad de oportunidades, donde prevalecen altas barreras de entrada y salida de los mercados, donde se sigue premiando la apropiación de rentas.

El costo es alto. México, a pesar de ser la decimosegunda economía más grande del mundo, se sitúa en el lugar 77 en el Índice de Desarrollo Humano. Medianamente libres, mediocremente desarrollados.

ikatz@eleconomista.com.mx

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