Debate económico
Asesinato de periodistas
La complicidad de la clase política del país con los grupos criminales es clave en la economía del narcotráfico.
Bruno Donatello
May 18, 2017 |
1:51
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El narcotráfico existe en razón de que en esa actividad es posible obtener ganancias inmensas, mucho mayores a las imaginables en cualquier otro ramo empresarial. Pero siendo una actividad ilícita —un crimen que llama a otros crímenes— no está tan claro el porqué el narcotráfico ha logrado obtener tanto poder. No obstante, para el recién asesinado periodista Javier Valdez no había ningún misterio en los orígenes de ese poder: la clave estaba en la colusión entre narcotraficantes y autoridades. Acusaba Valdez con toda claridad: “Si el narco tiene este poderío, es porque el gobierno lo ha permitido o porque está sometido, porque no está o porque es cómplice”.

De hecho, en la complicidad de la clase política del país con los grupos criminales se encuentra la segunda clave de la economía del narcotráfico. A los políticos mexicanos no los corrompió el narco, ya eran corruptos desde siempre. Lo que sucedió es que con el narco se multiplicó en forma exponencial el monto de los cohechos y el tema adquirió dimensiones realmente preocupantes y también más peligrosas. A la investigación periodística no únicamente del negocio del narco sino también de su complicidad con las autoridades, se dedicaba profesionalmente el recién asesinado Javier Valdez. Con sus publicaciones debe haber pisado muchos callos. Sin embargo, cabe la pregunta: ¿a quiénes debieron haberles dolido más, a los narcos o a sus cómplices de la política?

Con el gran conocimiento que había adquirido sobre el tema, Valdez explicaba que al menos en Sinaloa, donde predominaba un solo cártel, los narcos no tenían incentivos para armar violencia y alterar la paz. Estaba en el mejor de sus intereses que todo se conservara en la mayor tranquilidad, sin “calentar innecesariamente la plaza”. Así, en ausencia de otros grupos criminales que disputaran la supremacía, el factor disruptivo se ha encontrado en la complicidad de los criminales con las autoridades. Y en la revoltura, el trabajo periodístico de denuncia afectaba a las dos partes de la complicidad.

Según Valdez, la gente podría pensar sobre su condición de vulnerabilidad que “el principal contaminante es el narco”. Sin embargo, también se encontraba en ese panorama la sombra del “gobierno, homicida y abusivo”. Por esta última razón, el periodista solía decir que en el desarrollo de su profesión le preocupaban más las reacciones de las autoridades que las del narco en razón de que eran menos previsibles.

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