Columna invitada
Banxico y el próximo gobernador
El Banco de México (Banxico) está en el umbral de tener un nuevo gobernador, quien asumirá el cargo para finalizar los años que aún faltan por transcurrir del periodo de Agustín Carstens, es decir, estará en funciones hasta el 2021.
Federico Rubli Kaiser
Ago 11, 2017 |
1:31
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El Banco de México (Banxico) está en el umbral de tener un nuevo gobernador, quien asumirá el cargo para finalizar los años que aún faltan por transcurrir del periodo de Agustín Carstens, es decir, estará en funciones hasta el 2021. Como es bien sabido, Carstens renunció en noviembre del 2016 para aceptar la designación como Gerente General del Banco de Pagos Internacionales (BIS). El presidente Peña le solicitó retrasar su salida hasta el 1 de noviembre próximo. No se entiende bien qué se ganó con esa petición, pues la trayectoria de la inflación no iba a cambiar significativamente y las decisiones de política monetaria sobre las variaciones de la tasa de referencia no hubiesen sido muy diferentes. En su momento se manejó el argumento que ello era para no mover abruptamente a quien ha guiado al Banco en los últimos siete años y causar alguna disrupción en los mercados. Pero por otro lado puede argüirse que la incertidumbre y especulación sobre la sucesión hubiese sido más controlada de haberse dado el relevo, por ejemplo, en febrero.

Escoger a un nuevo gobernador es una decisión importante. Son conocidas las características deseables de un buen candidato: profundo conocimiento técnico, experiencia y prestigio en materia financiera y monetaria, personalidad y liderazgo para imponer y hacer valer la autonomía del Banco, reconocimiento internacional y buenas habilidades negociadoras. El gobernador no es el “jefe” de la Junta. En principio, cada miembro tiene el mismo peso en una votación. En la práctica, la Junta ha tratado de actuar como un cuerpo colegiado. Pero el gobernador es importante por las siguientes responsabilidades:

Primero, porque ante un empate en alguna decisión, tiene el voto decisivo. Segundo, la administración del Banco es su responsabilidad. Tercero, la Ley del Banco le asigna el papel de vocero, es decir, es “la voz de la política monetaria”. Esto es relevante para el buen funcionamiento del esquema de inflation targeting y su interacción con los mercados. Cuarto, es el interlocutor con el gobierno, con el Poder Legislativo, con organizaciones gremiales del sector privado, los sindicatos, etcétera, por lo que un buen trato y una habilidad negociadora son cruciales. Quinto, lleva la representación del Banco ante organismos financieros internacionales y sus foros.

Si bien la Junta cuenta con miembros altamente competentes, el perfil requerido apunta a sólo dos subgobernadores. Es por ello que se maneja una baraja de seis o siete candidatos. Épocas muy distintas cuando la solidez de la Junta era tal que cualquiera de los cuatro subgobernadores estaba perfectamente preparado para ser gobernador.

EPN deberá enviar pronto una propuesta al Senado para integrar a un nuevo miembro de la Junta y, una vez ratificado, designar entre los cinco al gobernador. Ojalá sea una propuesta coherente y apegada al marco legal y que el Senado esté a la altura para aprobarlo con responsabilidad. Sería grave otra decisión como la recién ejercida en el caso del Inegi. La institucionalidad, confianza y credibilidad del banco central están en juego y con ello la estabilidad de la economía.

federico@rubli.net

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