Columna invitada
¿Inflación de 6% en 2017?
Alo largo del 2017 la evolución de la inflación ha sido una preocupación. El último dato mensual correspondiente a agosto arrojó una expansión anual del Índice Nacional de Precios al Consumidor de 6.66 por ciento.
Federico Rubli Kaiser
Sep 12, 2017 |
1:48
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Alo largo del 2017 la evolución de la inflación ha sido una preocupación. El último dato mensual correspondiente a agosto arrojó una expansión anual del Índice Nacional de Precios al Consumidor de 6.66 por ciento. Esta tasa fue la más elevada en 16 años; a nivel mensual, fue la mayor inflación en 17 años para el mes de agosto e indica 13 meses de una tendencia alcista. A su vez, marcó ocho meses consecutivos en que los precios crecen por encima del límite superior de 4% del margen de variabilidad fijado como meta por el Banco de México.

Cuando las tasas de inflación son extremadamente explosivas, digamos de dos dígitos elevados o tres, es relativamente sencillo explicarla: se atribuye a una desmedida expansión monetaria acompañada de una indisciplina de las finanzas públicas. Pero cuando las inflaciones son de un dígito, el análisis es más complicado. Es preciso analizar la dinámica de precios relativos en los principales mercados así como las estructuras en éstos y sus inhibidores a la competencia. Es decir, el análisis debe centrarse en los microfundamentos de la inflación. Ni las explicaciones del Inegi ni las del banco central lo hacen en forma cabal. Por ejemplo, decir que la inflación fue elevada porque el precio del jitomate aumentó mucho es una tautología. De igual manera no se analiza el comportamiento de la demanda de dinero (la base monetaria) en conexión con la inflación, ya que las presiones de los precios relativos incrementan dicha demanda que el banco central tiene que acomodar con base monetaria. Por ello, la política monetaria aumenta las tasas de interés para desestimular la demanda de dinero y alinearla con un determinado objetivo de inflación.

El gobernador del Banxico ha señalado que la inflación deberá comenzar a ceder a partir de septiembre y que es posible cerrar el 2017 en 6 por ciento. Un análisis aritmético sencillo nos puede indicar bajo qué condiciones se podría alcanzar dicha tasa anual. La inflación acumulada entre enero y agosto es de 4.08 % y se necesitaría una inflación acumulada en el próximo cuatrimestre de 1.85% para alcanzar la cifra anual de 6 por ciento. Esto implicaría, por ejemplo, dos meses con inflación mensual de 0.4% y dos con 0.5 por ciento. Pero ya hay una expectativa de que la de septiembre podría ser elevada por los impactos de los huracanes en los precios agropecuarios y de energía, además de un mayor efecto estacional del precio de las colegiaturas y bienes escolares. De igual forma, diciembre podría mostrar una inflación elevada debido a presiones cambiarias y otros factores. Un escenario en ese sentido podría tener tasas mensuales de 0.8% en septiembre, 0.4% en octubre, 0.5% en noviembre y 0.7% en diciembre. Con esto, la inflación anual sería 6.6%, claro, considerando que ya no habría modificaciones en la política monetaria (se mantiene la tasa de referencia en 7 por ciento). Aun con un escenario más favorable de inflaciones en septiembre y diciembre de 0.6% en ambos meses, la anual sería 6.3 por ciento. A partir de este sencillo e intuitivo ejercicio numérico, se antoja difícil en el 2017 una inflación de 6 por ciento. ¿Alguien quisiera hacer una apuesta?

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