Entre inversión privada y pública, los Juegos Panamericanos costaron 1,343 millones de dólares, de los cuales 296.2 millones los pagó la sociedad. Usted y yo lo hicimos con nuestros impuestos, que fueron destinados vía presupuesto federal o estatal a Guadalajara 2011.

Si bien es cierto que Barcelona 1992 es el ejemplo más claro de la utilidad de la inversión para el futuro, también es verdad que lo que mostró el Comité Organizador no da para que después de terminar el evento venga lo mejor.

A tres días de iniciar el certamen más importante de América, en cuanto a deportes se refiere, se estaba entregando el estadio de Atletismo, goteras en otros inmuebles. Así, a las prisas, estuvo todo. Casi como un sello de lo mexicano. A la última hora.

En realidad, los discursos de las autoridades de la Organización Deportiva Panamericana no han sido muy halagadores para el Copag: algunas flores, las necesarias, pero hablar de los “mejores de la historia”... Están todavía lejos de serlo. Más bien: no lo serán. Los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007 dejaron el estandarte muy alto y Guadalajara, bastante bajo para la próxima edición del evento, Toronto, en el 2015.

Si bien a nivel internacional la imagen de México ya ha sido liquidada de a poco por el tema de la violencia, en cuanto a organización, el reto era casi ser excelente, etiqueta demasiado lejana.

En discurso, el “legado” es lo más importante que se les lee y escucha a las autoridades, pero de planes concretos no hay ni uno solo. Nada de que sea el centro de concentración de selecciones nacionales con planes de desarrollo con plazos establecidos y metas fijas.

En teoría, México tendría su Barcelona 1992 en Guadalajara 2011; en realidad, no hay un documento concreto que lo certifique. Si ese “plan de acción” tiene alguna relación con la manera en que se entregaron y terminaron las instalaciones o la forma en que se conformó la Selección de Basquetbol como una cascarita como las que todos hemos jugado, el futuro es que no hay futuro.

La final de gimnasia, los boletos más caros

Ni la final de los 100 metros, los clavados o las pruebas de natación tienen el boleto más caro en los Juegos Panamericanos. Es la gimnasia artística quien se llevó el precio más alto.

Para ver las finales se pagaron hasta 450 pesos. Ninguna prueba en el programa de Guadalajara 2011 tiene ese precio.

En el segundo sitio de este ranking de precios de entradas figuran las finales de basquetbol, tenis y voleibol. La entrada más costosa para ver la disputa de medallas es de 320 pesos. Luego aparece la final de beisbol con 300 pesos.

Curiosamente, para el futbol, uno de los deportes más populares, la entrada más alta es de 100 pesos y para el atletismo y natación, quizás las actividades favoritas para la mayoría de aficionados a este tipo de eventos, tiene un valor de 250 pesos respectivamente.

Pesé a los problemas de organización y los temores que se presentan por el tema de seguridad, se han vendido ya casi el millón de boletos.

Jalisco, con y sin Panamericanos

De acuerdo con una estimación realizada por el Indecus y la Universidad Iberoamericano se realizó una proyección de la aportación financiera de los Juegos Panamericanos en el estado de Jalisco con y sin el evento.

El documento “Proyección de empleo, inversión y derrama económica de Jalisco” consigna que con Guadalajara 2011 existe un incremento en el Producto Interno Bruto del estado en 1,071 millones de dólares (46,340 millones de dólares) y sin ellos, la cifra se coloca en 45,269 millones.

nada más hay que añadir que

nada más hay que añadir que muchas de las fallas en las instalaciones se debieron por cuestiones políticas y centralistas, ya que hay ue recordar que en múltiples ocasiones ciertos grupos políticos quisieron cancelar definitivamente los juegos. Posteriormente se los quisieron llevar al DF, como no lolograron, el gobierno federal no envió ni un sólo peso para la realización de los estadios, todo se realizó con dinero municipal y estatal. Hasta el final, quizá más por decir que pusieron de su parte que de ganas, enviaron una parte del dinero el cual ya no influyó en la creación de mejores instalaciones, pero eso sí enviaron unos cuantos cientos de miles de policias estatles.