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Prolongaciones y Transgresiones

La corrupción de conceptos

En algunas ocasiones por comodidad y en otras por ignorancia el lenguaje se va deteriorando al grado de que los vocablos pierden por completo su significado y la comunicación se torna más difícil.

Para Bernardo Graue
mi solidaridad en estos
momentos difíciles.

El mal uso que se hace de las palabras es cada vez mayor. En algunas ocasiones  por comodidad y en otras por ignorancia el lenguaje se va deteriorando al grado de que los vocablos pierden por completo su significado y la comunicación se torna más difícil. Así es frecuente escuchar frases como “nos vimos antier” en lugar de anteayer o “hemos consensado el contrato” cuando lo correcto es “…consensuado el contrato”, “voluntariosos” en vez de voluntaristas. La lista de barbarismos es enorme no sólo en cuestiones del lenguaje sino en conceptos científicos y técnicos que al utilizarse indiscriminadamente, no sólo por la gente común acaso por profesionistas de distintas ramas del conocimiento, provocan errores en su aplicación e interpretación sobre la realidad que percibimos y deseamos conocer y quizá controlar.  El primer caso que quiero mencionar es el de la entropía. Hace poco más de 100 años, Clausius definió con precisión el significado de la  entropía como una medida de la desorganización no del desorden, conceptos completamente distintos. El desorden tiene connotaciones filosóficas y legales. Debido al desorden ocasionado por las adelitas, por ejemplo, a fuera del recinto legislativo cuando se expuso la reforma de Pemex deberían estar en la cárcel porque obstruyeron el desempeño de las actividades de ese poder de la República y provocaron un aumento en la entropía (de-sorden) de la ciudad. ¿Entropía en la ciudad? Para definir qué es desorden es indispensable precisar qué se entiende por orden y su definición es subjetiva. ¿La ciudad está en orden cuando el índice de criminalidad se encuentra cercano a su valor histórico, disminuyendo o es igual a cero? Escoja la definición de su preferencia. En cambio la desorganización tiene que ver con la cantidad de trabajo que se necesita para restablecer el equilibrio de un sistema determinado como las máquinas térmicas. El concepto de entropía, surgido precisamente de la termodinámica, únicamente se aplica a sistemas cerrados y en equilibrio en cambio la sociedad, la ciudad, la empresa y el ser humano por mencionar sólo algunos casos, son sistemas abiertos, dinámicos e inestables. No es correcto, por tanto, extrapolar un concepto claramente definido a otros fenómenos que no cumplen con las condiciones señaladas por más atractivo que éste parezca.
Cuántas veces hemos escuchado la expresión “todo es relativo” y si la plática va por buen camino sabremos de parte de nuestro interlocutor que su juiciosa afirmación proviene de la teoría de la relatividad general de Einstein. Dicha aseveración, desde la perspectiva de la ciencia, es incorrecta, incluso desde la misma teoría general. Sabemos que este físico alemán modificó nuestra concepción  del espacio y del tiempo pero su teoría pasa desapercibida para prácticamente todas las personas debido a que para probar la relatividad de los objetos es necesario que sus velocidades sean cercanas o iguales a la velocidad de la luz, aproximadamente 300,000 kilómetros por segundo. Esta es otra muestra del mal uso de conceptos derivados de la ciencia y llevados a la vida diaria. El peligro de estas prácticas muy generalizadas consiste en  que con el tiempo van creando mitos y ficciones que empañan el marco de comunicación entre los individuos. Después de todo ¿qué nos cuesta ser políticamente correctos con las ciencias? Tal vez un esfuerzo adicional que se traducirá en un mejor entendimiento del mundo en que vivimos.

Crédito: Antonio Puig Escudero
Publicado el 20/07/08 a las 17:50 | 31 Lecturas.
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