De manera lúdica, el museo explica temas financieros a los visitantes
“Amo el canto del zentzontle, pájaro de cuatrocientas voces; amo el color del jade y el enervante perfume de las flores, pero amo más a mi hermano el hombre”.
¿Cuántos de nosotros hemos notado que estos maravillosos versos de Nezahualcóyotl se encuentran inscritos junto a la imagen del rey poeta de Texcoco grabada en nuestros billetes de 100 pesos?
Reconozco que yo nunca había reparado en este hecho hasta que lo vi magnificado en el Museo Interactivo de Economía (MIDE).
Había recibido un sinfín de recomendaciones para conocerlo y hasta hace unos días que aproveché las vacaciones para visitarlo con mis tres hijos.
Temía que el tema resultara poco interesante para ellos, ya que conozco a más de un adulto que prefiere esquivarlo, pero al final del recorrido estaban tan entusiasmados y divertidos que me costó trabajo convencerlos de dejar el Antiguo Convento de Betlemitas, majestuoso edificio del siglo XVIII que alberga el museo en el Centro Histórico.
Y es que, con una museografía inteligentísima, creativa, divertida y de un gusto impecable, el MIDE logra acercar al más común de los mortales, sin importar su edad, al tema de la economía de una manera lúdica. No me extraña que se haya hecho acreedor a varios premios nacionales e internacionales.
Interactividad y aprendizaje
En este museo, único en su tipo en el mundo, todo es interactivo; es decir, la economía se ve, se escucha o se toca a partir de juegos.
Uno puede involucrarse en los procesos de producción de varios productos de consumo cotidiano, desde chocolates y verduras, hasta computadoras, jugar a corredor de bolsa con agenda electrónica en mano en el Simulador del Mercado, conocer cómo se fabrican nuestros billetes, aprender qué es y cómo se calcula la inflación, cuál es el papel de las instituciones financieras, los niveles de crecimiento de México y varios países más, y hasta hacer de presidente municipal para administrar el presupuesto asignado.
Conceptos como la escasez, producción, exportación e importación, movimiento de precios, ahorro, crédito, sustentabilidad, crecimiento y bienestar dejan de ser algo lejano y complejo conforme se va avanzando por cada una de las salas de este impresionante museo, que cumple fielmente con su propósito: mostrarnos que la información y la educación financiera nos permiten enfrentar mejor los retos económicos presentes y futuros.
De verdad que uno sale de ahí convencido de que la economía es parte de nuestra vida cotidiana y que todos, con nuestras decisiones de consumo y nuestro trabajo diario, influimos en ella de una manera significativa.
Al ayudarnos a comprender la economía y sus procesos, el MIDE se convierte en una gran herramienta para ejercer el consumo inteligente que promovemos en Profeco.
Por eso, y porque me divertí mucho en él, me sumo a todos los que recomiendan su visita: está ubicado en la calle de Tacuba número 17, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
*El autor es Procurador Federal del Consumidor.
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