El Banco de México reconoce que la inflación se les fue de las manos. Al esperar para el fin de año, en el último trimestre del año, se dé un nivel de 6% y por tanto una pérdida en el poder adquisitivo de las familias que viven de un salario, de aproximadamente 3% en promedio.
En resumen, un año con más hambre. En el mismo informe de la semana pasada, el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz Martínez, reporta que el incremento de empleos apenas llegará a 370,000 plazas en el año. Un déficit de más de 160,000 de las programadas y con un déficit real de plazas de empleo de 900,000. Esta última cifra es la de personas que tendrán que buscar una forma de ingreso en el mercado informal, en casos desde la ilegalidad. O será un año con menos empleo.
Para la economía, el banco estima un crecimiento de entre 2.25 y 2.75%, la proyección anterior era de una rango de entre 2.40 y 2.90%; la cuenta corriente, por su parte, la espera con un déficit de 0.5% del Producto Interno Bruto (PIB), la mitad de la cifra reportada en abril.
Con este reporte que el Gobernador del Banco de México comentó con la gracejada de “tenemos una mala y una buena”, la mala es que tenemos precios mayores que los salarios y la buena es que “vemos la luz en el túnel”, porque según él, se perfila en el futuro que la inflación se estabiliza, no se explica bien cómo es que se espera que los precios logren niveles que permitan mejorar el nivel de consumo de las familias que tienen su ingreso apenas para el consumo de día a día.
En el marco de la presentación del Informe sobre la Inflación del segundo trimestre del año, el instituto reconoce que será hasta el 2010 cuando el alza de precios podría converger a la meta de 3% de las autoridades monetarias, no en el 2009 como había estimado inicialmente.
Cuando en su informe indica que la estabilización se espera en dos años más, nos anuncia que seguiremos dentro de la “oscuridad del túnel” al menos todo el próximo año, entonces la “buena” no es tal. Será otro año de crecimiento bajo, de incremento de precios y de restricción monetaria.
Siguen en su lógica de una estabilización con recesión. Como siempre para el Banco Central (BC) es más relevante la estabilidad del tipo de cambio, intentar reducir la inflación con instrumentos monetarios, sin importar que el mercado interno quede sin crecer.
Es curioso que los constructores de una economía estrechamente vinculada con la estadounidense, sigan una política monetaria diferente a la de la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos (equivalente al Banco Central). Mientras el esquema en los EU propone control de la inflación pero al tiempo de buscar mejorar el empleo; en México sólo se pone como meta la estabilidad de los precios.
Eso refleja cómo es que mientras en la economía del norte se busca la reducción de las tasas de interés, se regresan impuestos y se estimula el gasto, incluso a costa de un déficit muy grande; en la economía mexicana se elevan las tasas de interés, se contiene el gasto y se suben los impuestos.
La diferencia es que en Estados Unidos se está apostando al crecimiento, en México a la recesión, pero con un tipo de cambio que fortalece el peso, aprecia a nuestros productos, centralmente a las materias primas de exportación, que a la larga resulta en un crecimiento nacional negativo.
Las consecuencias se encuentran ya en la escena económica. El tipo de cambio se ha ido a la baja desde hace seis años no teníamos el tipo de cambio debajo de los 10 pesos por dólar.
Las inversiones en el mercado de dinero en nuestro país está reportando beneficios fuertes, el problema es que es muy especulativo porque la tasa de interés alta se ofrece no porque tengamos mayor productividad en la economía, sino porque queremos promover el fortalecimiento de las reservas monetarias.
Durante la presentación del informe de la inflación abril-junio 2008, detalló que los nuevos pronósticos del banco central consideran una inflación en el tercer trimestre del 2008 de entre 5.25 y 5.75% y para el cuarto trimestre de entre 5.50 y 6.0 por ciento.
Para el año próximo pronosticó que los precios al consumidor aumentarán entre 5.25 y 5.75% en el primer trimestre; y entre 4.50 y 5.0% en el segundo trimestre; pero para el tercer y cuarto periodo iniciará una disminución en rangos de 3.75 y 4.25%, y 3.50 a 4.0%, respectivamente. Recuerdo que nunca en los últimos 15 años el pronóstico ha sido cierto, siempre la realidad lo supera. ¿Podemos esperar que el año próximo sea cierto, o que no sea tan alto?
*Juan Pablo Arroyo Ortiz es exdirector del Colegio de Economistas.
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