El día de hoy se inauguraron los Juegos de la XXIX Olimpiada en Beijing, China. Para la delegación mexicana no se auguran grandes expectativas. De acuerdo con declaraciones del Comité Olímpico Mexicano, se tiene un pronóstico de llegar a tan sólo ocho finales.
Para el país anfitrión, la historia se presenta diferente, su objetivo es colocarse como primer lugar en el cuadro de medallas y desbancar a Estados Unidos que, desde la caída de la Unión Soviética, ha ocupado la primera posición en preseas doradas.
Sin embargo, más allá de la gloria olímpica, para el gobierno Chino, los Juegos de Beijing representan un escaparate para promover sus logros en materia de inversión pública, progreso económico y lo que ellos consideran “estabilidad social”.
Entre las principales inversiones que se realizaron para poder llevar a cabo estos Juegos, fue la construcción de 12 nuevas facilidades deportivas, destacando el Estadio Nacional de Beijing, conocido como Nido de pájaro, y el Centro Nacional de Deportes Acuáticos.
Tan sólo el primero requirió una inversión superior a los 500 millones de dólares. No menos importantes resultan las obras en transporte público construidas para estas justas. Por citar un ejemplo, el sistema de Metro de Beijing incrementó su capacidad en más de 100% incorporando más de 80 nuevas estaciones.
¿Qué tan buen negocio resulta organizar unas olimpiadas? En Sydney 2000, considerada un éxito financiero, únicamente por derechos de transmisión televisiva, se obtuvieron ganancias superiores a los 580 millones de dólares. Si a esta cifra le sumamos patrocinadores, venta de boletos y souvenirs, la cifra supera los 1,400 millones de dólares.
Por sí sola, esta cifra parece lo suficientemente atractiva, pero aún más importante resultan los beneficios económicos indirectos provenientes de la derrama de recursos en la economía local, y aunado a esto, el prestigio de haber sido anfitrión de un evento de talla internacional.
Varias organizaciones como la Unión Internacional de Asociaciones comentan que ciudades como Barcelona, Atlanta o Sydney han aumentado su popularidad como sedes de otros eventos de importancia internacional tras haber celebrado sus respectivas olimpiadas.
A lo largo de su historia, México (con participación en 19 olimpiadas) ha obtenido un total de 51 medallas ganadas: 10 de oro, 18 de plata y 23 de bronce, tan sólo la mitad de las que Estados Unidos ganó en las Olimpiadas de Atenas (36 de oro, 39 de plata y 27 de bronce).
Para un país de más de 105 millones de personas es un resultado cuando menos pobre.
Si el desarrollo del deporte nacional no es, ni ha sido una política de Estado, al menos debemos de tratar de fomentar las inversiones en infraestructura que nuestras ciudades necesitan.
Como hemos visto, las competencias deportivas de alto nivel son una manera de hacerlo. Sin embargo, no podemos estar aspirando a auspiciar Juegos Olímpicos o Mundiales de Futbol para promover obra pública.
En lugar de esto, debemos continuar creando mecanismos que incentiven las inversiones públicas y privadas que sirvan como motor del crecimiento económico de nuestro país.
j_rafael_garcia@hotmail.com
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