Contratos de Pemex no son la salida
Margarita Palma Gutiérrez / El Economista
Mientras Pemex apuesta a que los nuevos contratos incentivados resolverán en el mediano plazo la caída de producción y exploración de crudo, la perspectiva que se tiene desde el extranjero es que, a pesar de los esfuerzos, no resuelve de fondo la crisis petrolera mexicana.
De acuerdo con analistas extranjeros consultados por El Economista, hay una mala gestión en la explotación de los yacimientos petroleros en México y los nuevos esquemas contractuales mantienen la petrolización de las finanzas públicas, en lugar de darle mayor valor agregado a la empresa.
“En el corto y mediano plazo, yo no veo a los nuevos contratos como la herramienta para recuperar tanta producción de petróleo que ha caído”, dice Jeremy Martin, director del Programa de Energía en el Instituto de las Américas en la Universidad de California, en San Diego.
Además, añade: “Los contratos aún requieren definición de contratación e implementación”.
Considera que hay dos elementos importantes que han contribuido a la menor producción de crudo en México: el petróleo de Pemex es la línea de vida económica para el Presupuesto federal de México, y el desarrollo de Cantarell sufrió en última instancia la mala gestión, debido a la tecnología ineficaz, a los presupuestos escasos y a la presión intensa de producir tanto aceite como sea posible.
Más garantías a privados
En ese sentido, George Baker, director de la consultoría México Energy, considera que uno de los puntos para atraer inversión con los nuevos contratos de Pemex es que se les permitiera a las petroleras poner en libros las reservas que vayan descubriendo, con la acotación de que ese hidrocarburo no les pertenece y corresponde a México.
“Eso incentivaría a las petroleras a participar en importantes proyectos de exploración y producción”, refiere.
mpalma@eleconomista.com.mx









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