Pemex debe ir por la internacionalización

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Karol García / El Economista

Tras el establecimiento de las bases para un convenio industrial con la petrolera española Repsol YPF, Petróleos Mexicanos (Pemex) buscará la internacionalización, un proyecto que lleva décadas de rezago pero que, a decir de expertos, es necesario para cualquier petrolera del mundo.

Al respecto, el consejero profesional de Pemex, Fluvio Ruiz Alarcón, aseguró a El Economista que a más tardar en mayo estará lista la proyección de las acciones a seguir en el terreno internacional para Pemex, con el fin de que quede plasmado en el plan de negocios 2012 de la paraestatal.

“Esta internacionalización significa sistematizar en un esquema tangible y claro todas las acciones que tiene que hacer Petróleos Mexicanos en los mercados mundiales para ir tras proyectos fuera del país”, dijo en entrevista.

Según él, Pemex hasta ahora ha sido una empresa endógena que por su condición de palanca de desarrollo para la economía nacional se ha rezagado por lo menos 70 años en lo que tiene que ver con lo que hacen las grandes petroleras del mundo, que es ampliar su cartera de proyectos según convenga y obedeciendo la dinámica de reservas internacionales.

Ruiz Alarcón explicó que el artículo 7 de la Ley General de Petróleos Mexicanos -que habla acerca de generar valor a sus activos en los espacios que convengan- establece como un mandato que es momento de pensar fuera de las fronteras, para lo cual no existen impedimentos económicos ni físicos.

“Sí necesitamos una segunda generación de reformas que vuelva más atractiva una posible asociación de Pemex para las empresas en el mundo, hace falta una serie de modificaciones que permitan la apertura, pero al interior de Pemex y con lo que tenemos, ya estamos trabajando y vamos bastante avanzados”, comentó.

Los principales puntos en que se enfocará este plan de internacionalización serán proyectos de exploración y producción específicos, intercambios de conocimiento en petroquímica, incursión en proyectos de gas shale¬ en el mundo, abasto de petrolíferos y estudios para implementar prácticas novedosas en refinación.

INTERNACIONALIZACIÓN TÉCNICA NO CORPORATIVA: MIRIAM GRUNSTEIN

De acuerdo con Miriam Grunstein, experta en energía del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), adquirir negocios internacionales es una aspiración legítima de cualquier petrolera, sea estatal o privada, se trata de ampliar la cartera de participación en proyectos internacionales y lo que permite eso es ir tras las reservas internacionales.

Y es que, según explicó, Pemex es una empresa grande, pero es una empresa local que no tiene realmente participación en proyectos de exploración y producción internacionales, y está limitado a lo que hay en las cuencas mexicanas, perdiendo oportunidades exteriores.

“Pemex lamentablemente está sujeto a explotar el crudo mexicano, a refinarlo aquí, salvo en Deer Park, y a buscar comercializarlo en mercados internacionales pero desde una plataforma mexicana”, explicó.

Las empresas que se internacionalizan tienen refinerías en el exterior, pueden ubicar el lugar donde sea más barato la compra o la construcción de refinerías y “cuando te asocias con otras empresas también tienes sus canales de comercialización, como contratos de compra-venta abiertos”.

Según ella, una empresa que está en un proceso de crecimiento muy sano es Ecopetrol, es socia de otras empresas internacionales en proyectos de aguas profundas del Golfo de México, entonces la perspectiva de hacerse de crudo en otras cuencas internacionales y poder comercializarlo en otros mercados es real.

Sin embargo, la situación en Repsol en términos de internacionalización está mal comprendida porque ser socio y tener derechos corporativos no necesariamente te internacionaliza; ejemplificó un caso distinto: Chevron y Shell son socios en un proyecto del Golfo profundo, pero eso no quiere decir que sean socios de la misma empresa y eso es lo que debería buscar Pemex, asociarse en proyectos, ya no en empresas.

La experta aseguró que la internacionalización corporativa y la operativa son temas distintos, ya que en Repsol “tenemos una participación de 10% de una empresa que tiene proyectos internacionales, especialmente ubicados en América Latina, a lo mejor Pemex pensó que su participación corporativa adentro de Repsol iba a ampliar su cartera de proyectos en América Latina, pero la ampliará como socio de Repsol, no como Pemex.

“Habría que ver qué quieren decir exactamente con internacionalización, porque la presencia en un Consejo de Administración te da derechos corporativos, pero no te da derechos especiales en los proyectos específicos”.

Hasta ahora el negocio particular de Repsol es el único que tiene Pemex junto con una sociedad 50-50 en la refinería de Deer Park al sur de Estados Unidos.
En esquemas de internacionalización corporativa, como es el caso de Repsol, existen los riesgos de cualquiera que compra capital, los riesgos de cualquier accionista, indicó Grunstein, y Pemex tiene rendimientos, pero “en materia bursátil no ganas ni pierdes hasta que vendes las acciones, ganancias netas tendremos hasta que vendamos”.

VOCES DE EXPERTOS

Internacionalización debe ser buscada desde afuera

Para el director de posgrado de Relaciones Internacionales del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Duncan Wood, es interesante ver que el término internacionalización ha significado diferentes cosas en distintas épocas.

En los años 80 fue la diversificación de los mercados para el petróleo mexicano, después de los grandes descubiertos; en los 90, la compra por parte de Pemex de 50% de la refinería Deer Park en Texas; en los 2000, el intento (fallido) de Pemex de expandirse en Centroamérica. Ahora estamos hablando de internacionalización en términos de expandir los intereses de Pemex a nivel mundial por medio de socios extranjeros, como Repsol. Incluye la participación accionaria en otras empresas, pero también tenemos que considerar la posibilidad de que Pemex se involucre en alianzas con empresas extranjeras en otras partes del mundo.

Según el académico, el modelo de Petrobras podría funcionar para Pemex en cuanto a participar en proyectos de exploración y producción en distintas regiones petroleras del mundo.

Sin embargo, el mayor riesgo que se enfrenta es la resistencia política en México, ya que todavía hay fuerzas que no quieren una modernización de la petrolera porque temen perder influencia en el sector.

También existe el riesgo de que Pemex pierda dinero y tiempo en proyectos no tan lucrativos si no escoge bien.

kgarcia@eleconomista.com.mx

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