Toma forma reorganización de Petróleos Mexicanos
De aprobarse la iniciativa energética de EPN, en la legislación secundaria se planteará la reestructuración de la paraestatal con el fin de evitar duplicidades y mejorar la cadena de valor del petróleo.
Luis Carriles / El Economista
Sep 29, 2013 |
20:22
Foto Archivo: EE

Derivado del paquete de leyes secundarias que seguirían a la eventual reforma constitucional de Petróleos Mexicanos (Pemex), la paraestatal se convertirá en una sola empresa con dos direcciones: una de transformación, en donde quedará la industria petroquímica, refinación, logística, así como otra de exploración y producción, dedicada exclusivamente a dichas actividades.

De acuerdo con el paquete de legislación secundaria que se trabaja en el interior de Pemex y la Secretaría de Energía, se mantendría el control corporativo de la empresa a partir de un solo Consejo de Administración con al menos cuatro de los actuales consejeros profesionales; sin embargo, no se tiene definido si se mantendrían los actuales nombramientos.

Desaparecen los consejos de administración de las subsidiarias junto con los organismos; además, se promueve la reestructuración de los comités existentes: de Auditoría y Evaluación del Desempeño, de Estrategia e Inversiones, de Remuneraciones, de Adquisiciones, Arrendamientos, Obras y Servicios, del Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, de Transparencia y Rendición de Cuentas, así como de Desarrollo e Investigación Tecnológica.

Las funciones de operación, administración y finanzas, incluso algunas de las funciones derivadas de Tecnologías de la Información, se mantienen dentro de la Dirección General y mantendrían el control sobre la petrolera, la reintegración permitirá que estos procesos se mantengan de manera continua sobre las direcciones de Exploración y Producción y de Transformación, y evitará que se dupliquen los trabajos en las dos unidades de operación.

La operación de PMI Comercio Internacional y de Mex Gas Internacional, así como las más de 40 empresas con las que opera Pemex fuera del país, con direcciones en el extranjero o incluso en paraísos fiscales, en principio quedarán dentro del ámbito de la Dirección General, la cual, luego de la reforma y la reintegración, llevaría a cabo una nueva revisión y depuración de sus operaciones.

De acuerdo con los proyectos que se vienen trabajando, el objetivo de la reintegración es mejorar la cadena de valor del petróleo y mejorar el aprovechamiento del valor agregado en materia petrolera; en ese sentido y ante la apertura, se busca incrementar la participación de la Iniciativa Privada en actividades comerciales.

SE BUSCAN PRIVADOS

Las actividades en las cuales se busca una mayor participación privada son almacenamiento, distribución y transporte de petrolíferos, lo que implica incrementar la construcción de terminales nuevas incluso en zonas en las que no han sido comerciales para lo que hace hoy Pemex Refinación.

La unidad de Exploración y Producción se mantendrá con los actuales parámetros de operación y reportaría directamente a la Dirección General, su presupuesto sería asignado directamente y tendría autonomía de operación además de que muchas de sus labores de planeación de sus proyectos pasarían al Consejo de Administración.

En el caso específico del área industrial de Pemex, tanto los nuevos proyectos como el redimensionamiento de los actuales estarían en manos del Consejo de Administración actual.

No se contempla la desaparición de lo que hoy se conoce como petroquímica básica y petroquímica secundaria, una separación que es sólo legal (y que data de la reorganización de la paraestatal en 1992), lo que permitirá tener una sola política de producción integrada dentro de la paraestatal.

Se dio pauta en el 2008

REINTEGRACIÓN, POSIBLE SIN REFORMA: CONSEJERO

La reintegración de Pemex en una sola empresa se puede llevar a cabo sin necesidad de esperar una reforma constitucional y se puede hacer con base en las reformas que se lograron en el 2008, asegura el consejero profesional Fluvio Ruiz.

La reintegración se puede hacer de acuerdo con el Artículo 15 transitorio de la Ley de Pemex que mandató a la Dirección General a proponer al Consejo de Administración un programa de reestructuración que, una vez aprobado, sería enviado al Poder Legislativo informando sobre sus alcances, metas y acciones que se deriven de su aplicación.

“La propia reforma fue una respuesta a las serias dificultades del actual modelo, pues de otra manera no habría sido necesaria. En el Consejo de Administración del 31 de agosto del 2010 se lamentó que se hubiera dejado pasar una gran oportunidad de reestructurar a fondo Pemex”, indica.

De hecho, ese día se llevó a cabo una votación para realizar o no la reintegración de Pemex, el resultado fue 13 votos en favor de mantener la actual estructura contra dos que promovían el cambio.

El consejero hizo una nueva propuesta, con base en la Ley de Pemex, en enero del 2013. Buscaba aprovechar el cambio de administración. Al final, la reintegración fue sumada al cambio institucional que se busca con la reforma constitucional.

En agosto del 2010, el consejero presentó una propuesta de reintegración de Pemex al Consejo de Administración, con base en las reformas logradas en el Congreso de la Unión, donde indicó que las nuevas facultades les permitían una mejor forma de organizar a la empresa.

La reintegración de Pemex busca generar mejores condiciones para la ejecución de la cadena de valor del petróleo y el mejor aprovechamiento del valor agregado, mejorar los procesos de transferencia de recursos humanos tecnológicos y materiales, así como disponer de información para la toma de decisiones y evaluación a nivel corporativo.

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luis.carriles@eleconomista.mx

1 Comentarios
Comentarios
Petrolero del G-17 (no verificado)
Agregado:
30 Sep 2013 |
06:02 AM

La selección de proyectos rentables y la jerarquización de su ejecución es más importante que reorganizar a Pemex. Inyectar nitrógeno sin necesidad, explorar y producir en aguas profundas, invertir en pozos convencionales en Chicontepec, quemar gas natural a la atmósfera, no invertir en refinación y petroquímica y comprar acciones de Repsol, son solo unos ejemplos de proyectos fallidos que nos han costado decenas de miles de millones de dólares. Los proyectos fallidos mencionados han sido propuestos por las compañías transnacionales y aceptados sin justificación técnica apropiada por Pemex. No se necesita modificar la Constitución para enderezar el camino, basta con fortalecer a Pemex dotándolo de gente que sepa prever lo que es rentable y lo que es innecesario, caro y perjudicial, como los proyectos aludidos.

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