Encuesta de Amedirh
Aumento al mínimo, pero ligado a la productividad
El 75% de 1,500 ejecutivos de recursos humanos encuestados está de acuerdo con un aumento considerable al salario mínimo.
María del Pilar Martínez / El Economista
Oct 7, 2014 |
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Pedro Borda Hartmann, director general de la Amedirh. Foto Archivo EE

Una encuesta aplicada por la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (Amedirh) respecto al aumento al salario mínimo indica que 74.5% de los encuestados está de acuerdo en que haya un aumento considerable, 71% opina que debería ser por arriba de la inflación, pero estuvieron de acuerdo en que generará impactos negativos al provocar un aumento de los precios.

La encuesta se realizó en el marco del 49º Congreso Internacional de Recursos Humanos Amedirh 2014 y se aplicó a 1,500 ejecutivos de recursos humanos De ellos 57.7% fueron mujeres y 42.3 hombres. Referente a las empresas que participaron, predominaron las del sector servicios y las que cuentan con más de 250 trabajadores.

La encuesta muestra que las empresas no están de acuerdo en dar un incremento de salario si no está acompañado de un factor de rendimiento, ya que 61.6% de los encuestados están de acuerdo en que el salario mínimo debe vincularse únicamente a productividad.

“Nosotros como asociación no podemos opinar acerca de si es conveniente o no el aumento al salario, pero si éste va unido a un factor de productividad podemos contribuir a establecer modelos donde las personas puedan hacer su propias mediciones”, dijo Pedro Borda Hartmann, director general de la Amedirh.

Borda Hartmann agregó que la mayoría de los encuestados coincidieron en que los sueldos se deben estimular por rendimiento y productividad no por incrementos obligatorios (75.9 por ciento).

Otros factores complementarios al aumento del salario mínimo son: regular el comercio informal (64), ver mínimo sólo como una medida de referencia (57.1), que se desvincule de la inflación (55.3), que los empresarios lo evadan y se fomente la informalidad (39.8 por ciento).

De los encuestados 29% opinaron que el aumento al salario mínimo debe ser de acuerdo con la inflación; 29.3 dice que por arriba de 10%; 15.1 indica que sería preferible del 11 al 15%; 12.6 cree que entre 16 y 20% es lo conveniente, y 14 arriba de 21 por ciento.

“Lo primero que nos quedó claro con la encuesta fue que se podría impactar directamente en el precio de los productos y servicios; lo segundo, un factor inflacionario: al incrementar el salario mínimo se aumentan los precios y vuelve a quedar todo como estaba”, mencionó Pedro Borda.

Sobre los beneficios que traerá un aumento al salario mínimo, la mayoría coincide en que producirá reactivación del mercado interno por mayor consumo.

pmartinez@eleconomista.com.mx

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