El país, en el top de preferencias
México, atractivo para la IED en energía: WEF
Niveles razonables de riesgo país, regulatorio y calidad de política energética son las ventajas.
Roberto Bocca, director de Industrias Energéticas del WEF.
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“México está en la parte alta de la lista de preferencias de los inversionistas que buscan oportunidades en el sector eléctrico”, asegura Roberto Bocca, director de Industrias Energéticas del Foro Económico Mundial. “Hay muchos países que compiten, pero México luce bien”, dice Bocca.

El atractivo para inversionistas es clave porque la meta mexicana es generar inversiones por 146,000 millones de dólares desde ahora hasta el 2029. La mayor parte de esta inversión se canalizará a dos vectores: generación con gas natural y renovables y sistemas de distribución, donde destaca el sistema de gasoductos. “A los inversionistas les gusta lo que México está mostrando. Ellos consideran factores como riesgo país, riesgo regulatorio y calidad de la política energética del país. México representa una opción seria para los capitales globales”.

Enrique Ochoa, director de la CFE, estuvo muy activo en Davos. Se reunió a puerta cerrada con inversionistas y participó en paneles de discusión. Emilio Lozoya, director de Pemex, también tuvo una agenda intensa en la ciudad de los Alpes. “El futuro de Pemex y la CFE es transitar de monopolios a empresas que tendrán competencia creciente, que los obligará a transformarse y ser más eficientes. No se diluirán, seguirán teniendo un enorme peso y quizá se vuelvan jugadores internacionales mucho más activos fuera de México. Tenemos como referencia lo que ocurrió con las empresas estatales de Italia, Alemania y Francia, por citar sólo unos ejemplos”.

Roberto Bocca tiene una amplia experiencia en mercados emergentes. Trabajó varios años en India como directivo de BP. Encabezó el equipo que elabora el informe sobre el “Futuro de la electricidad en las economías emergentes”, que se presentó en Davos 2016. Las recomendaciones generales que presenta este informe incluyen la creación de asociaciones público-privadas que sean eficientes para atraer capital; la inversión en educación y en investigación y desarrollo para reducir las brechas de conocimiento y capital humano y desarrollar políticas públicas que consideren de manera integral las diferentes opciones de producción de energía.

No hay recetas, una ventaja para los países que están emprendiendo los cambios en el sector energético radica en el acceso a soluciones tecnológicas que ya empezaron la fase decreciente de los costos de adquisición o implementación. Hay cosas que no se deben hacer, destaca Bocca. “Una vez que atraes la inversión, no puedes cambiar drásticamente las reglas. La certidumbre es clave porque se trata de proyectos de muy largo plazo. Si tuviera que enfatizar un aspecto que se tiene que cuidar mucho es el papel de los órganos reguladores. En ellos recaen enormes responsabilidades, que pueden hacer la diferencia entre el éxito o el estancamiento”, concluye.

empresas@eleconomista.com.mx

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