Biotecnológicas confían en liberación comercial
Maíz transgénico germinará en el 2016
En las próximas semanas, un tribunal unitario podría ratificar la remoción del impedimento legal que imposibilita a las autoridades federales para evaluar y aprobar las siembras: Agrobio.
Alejandro Monteagudo, director general de Agrobio México. Foto EE: Gabriela Esquivel
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Las empresas biotecnológicas establecidas en México confían en que este año se logre sembrar por primera vez maíz transgénico a nivel comercial en el país, pues hay optimismo de que el Poder Judicial retire, de una vez por todas, la suspensión legal que le impide al gobierno federal evaluar y aprobar los permisos correspondientes.

“Creemos que este mismo año deberíamos estar alcanzando una situación legal en la cual la Sagarpa y la Semarnat puedan retomar su trabajo de evaluación de solicitudes y expedición de permisos en los casos en que así proceda”, dijo a El Economista Alejandro Monteagudo, director general de Agrobio México, instancia que agrupa a las principales biotecnológicas del país.

A la fecha se encuentran detenidas 90 solicitudes de siembra de maíz transgénico en las diferentes fases previstas por la Ley de Bioseguridad: piloto, experimental y comercial, debido a la apelación que un conjunto de organizaciones de la sociedad civil interpuso a la decisión que en agosto pasado tomó un juez de levantar una suspensión judicial del 2013 que impedía a las secretarías de Agricultura y del Medio Ambiente evaluar y aprobar permisos de siembra.

La suspensión se dictó a solicitud de las citadas organizaciones, entre las que figura la denominada Sin Maíz No Hay País, que argumentan que los transgénicos perjudican la salud, y en el caso del maíz, que la siembra de organismos genéticamente modificados acabará con la variedad genética del cultivo en México.

El caso está siendo revisado por un juez de segunda instancia, quien podría emitir una resolución a finales de este mes o a principios de marzo, informó Monteagudo. “Desde el punto de vista técnico y legal estamos convencidos de que el tribunal unitario encargado ahora de resolver la apelación seguramente confirmará la resolución del juez de primera instancia”, confió el director de la asociación que agrupa en México a empresas biotecnológicas líderes como Bayer CropScience, Monsanto, Syngenta, Dow AgroSciences o Pioneer.

En agosto pasado, el racional del juez de primera instancia que levantó la suspensión referida fue que sus promoventes no hicieron valer ningún argumento o prueba de tipo científico para mantener o justificar una suspensión, por lo que existe optimismo de que el tribunal de segunda instancia ratificará el levantamiento, dijo Monteagudo, quien reivindicó el hecho de que no existe a la fecha ninguna evidencia científica contra el consumo de transgénicos, mismos que han sido aprobados por agencias sanitarias de decenas de países.

Previsiones

El directivo explicó que de las 90 solicitudes para la siembra de maíz genéticamente modificado, 12 corresponden a la fase comercial, mismas que podrían ser resueltas por la autoridad dos meses después de que se hiciera efectivo el levantamiento de la suspensión ejecutiva, por lo que en un escenario optimista sería este mismo año cuando se liberen las siembras.

México es el quinto productor mundial de maíz, pero también el segundo importador. Cosecha anualmente alrededor de 22 millones toneladas de maíz blanco y poco menos de una de maíz amarillo, variedad en la cual es deficitario, con la importación anual de 11 millones de toneladas.

Su principal proveedor es Estados Unidos, que recibe alrededor de 2,700 millones de dólares por las ventas anuales del grano 100% transgénico que realiza a México.

octavio.amador@eleconomista.mx

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