Toyota exportó en 2015 más de 160,000 autos desde EU a 40 países
Empleos en EU no están en riesgo con planta en México: Toyota a Trump
Toyota mantiene inversiones directas por 21,900 millones de dólares en Estados Unidos, con 10 plantas de armado y 136,000 empleados, por lo que construir una planta nueva en México no afectará la operación al otro lado de la frontera, responde la marca japonesa al presidente electo.
Foto: Reuters

Toyota informó que colaborará con la nueva administración federal de los Estados Unidos que en menos de dos semanas encabezará el magnate republicano Donald Trump, esto en respuesta a la amenaza que lanzó en la red social Twitter el presidente electo de ese país.

La armadora japonesa aclaró al empresario neoyorquino y que pronto se convertirá en el presidente número 45 de Estados Unidos, que la construcción de una nueva planta de ensamblado en México no repercutirá de manera negativa en la creación de nuevos puestos de trabajo al otro lado de la frontera, como estima Donald Trump.

Toyota “espera colaborar con la administración de Trump para servir a los mejores intereses de los consumidores y de la industria automotriz”. “El volumen de producción o empleos en Estados Unidos no disminuirá como resultado de nuestra nueva planta en México”, aclaró la compañía, una de las marcas, que junto con General Motors y VW, disputa el liderazgo del mercado mundial de los vehículos.

En Estados Unidos, Toyota tiene "inversiones directas por 21,900 millones de dólares, 10 plantas productoras, 1,500 revendedores y 136,000 empleados".

Además, en 2015 la firma "exportó más de 160,000 vehículos construidos en Estados Unidos hacia 40 países, ayudando a establecer a Estados Unidos como un centro global exportador".

En abril de 2016 Toyota había anunciado la construcción de su 15ª planta en América del Norte, con una ensambladora en Guanajuato además de la planta que ya posee en Tecate, Baja California, en la frontera con Estados Unidos.

El plan de Toyota es utilizar esa nueva planta para el modelo Corolla a partir de 2019, en coordinación con la planta de la empresa en Mississippi y representaría la apertura de unos 2,000 puestos de trabajo.

La empresa había destinado un presupuesto de 1,000 millones de dólares a la planta en México, para una capacidad de producción de unas 200,000 unidades al año.

Presiones contra la relocalización

Trump, quien asumirá el 20 de enero, aumentó la presión a las empresas automotrices para que cesen de utilizar los beneficios previstos en el acuerdo TLCAN de libre comercio, que permite la exportación hacia Estados Unidos de automóviles producidos en México.

El lunes Trump había concentrado su artillería verbal en la también gigante General Motors, a la que amenazó con "pesadas tasas de frontera".

"General Motors está enviando su modelo Chevy Cruze, hecho en México, a Estados Unidos sin pagar impuestos al cruzar la frontera. ¡Háganlo en Estados Unidos o paguen una alta tasa de frontera!", expresó el presidente electo en Twitter.

Al día siguiente, la automotriz Ford anunció su decisión de cancelar el proyecto de construir una planta ensambladora en San Luis Potosí, México, donde se crearían unos 2,800 puestos de empleo.

Ford anunció que la decisión involucra la adición de 700 puestos de trabajo e inversiones por 700 millones de dólares en un plazo de cuatro años para ampliar su planta de Flat Rock, en Michigan, para la producción de automóviles eléctricos y sin conductor.

En respuesta, el ministerio de Economía de México emitió una nota donde adelantó que la Ford deberá pagar cualquier inversión que el gobierno mexicano haya realizado para facilitar la construcción de la planta en San Luis Potosí.

A inicios de diciembre Trump había visitado una fábrica de aparatos de aire acondicionado, Carrier, donde aseguró que en su gobierno las empresas que monten fábricas en el exterior tendrán dificultades para exportar sus productos al mercado estadounidense.

Carrier -una empresa que realizó pesadas donaciones a la campaña del vicepresidente de Trump, Mike Pence- también decidió anular un plan para relocalizar unos 1,000 puestos de trabajo a México.

"Nos gusta México. Estuve hace tres meses con el presidente de México, un tipo tremendo, pero debemos tener un trato justo. No recibimos nada", afirmó el presidente electo, reiterando sus críticas de campaña contra el TLCAN, al que definió como "un desastre total".

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Con información de AFP.

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