Trump provoca ansiedad a través de tuits
La amenaza llegó antes del amanecer. Desde su torre resplandeciente de Manhattan, el presidente electo Donald Trump lanzó un tuit con aroma de mil a sus 18.9 millones de seguidores en Twitter: “General Motors está enviando su modelo Chevy Cruze fabricado en México a los concesionarios de Estados Unidos libre de impuestos en la frontera.
Philip Rocker y Danielle Paquette / The Washington Post
Ene 9, 2017 |
0:31
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La amenaza llegó antes del amanecer. Desde su torre resplandeciente de Manhattan, el presidente electo Donald Trump lanzó un tuit con aroma de mil a sus 18.9 millones de seguidores en Twitter: “General Motors está enviando su modelo Chevy Cruze fabricado en México a los concesionarios de Estados Unidos libre de impuestos en la frontera. ¡Háganlo en Estados Unidos o paguen un gran impuesto fronterizo!”.

Las palabras de Trump rebotaron en los medios de comunicación gracias a los 18,000 retuits. Después vino la tormenta. Las búsquedas en Google sobre General Motors crecieron 200%; sin embargo, el efecto rompió el techo de la comunicación en redes y medios. Llegó al precio de la acción. Disminuyó 24 centavos llegando a 34.60 dólares. En la sede de la empresa en Detroit los ejecutivos de GM entraron en acción.

A las 9:10 le explicaron a Trump y al mundo la mezcla de producción que desarrollan en México. En particular en la planta a la que hizo referencia Trump: GM fabrica el Chevrolet Cruze hatchback en México para el mercado global donde sólo el 2% se vende en Estados Unidos. En la planta de montaje de Lordstown, Ohio, se produce la demanda estadounidense.

Esto fue sólo durante la mañana del pasado martes. Al finalizar la semana, Trump ya había sacudido varios sectores: político, económico, diplomático y hasta el del espectáculo.

Con un tuit avergonzó a los senadores republicanos al regañarlos en su intención de quitarle independencia al Comité de Ética del Senado; en otro amenazó a los japoneses de Toyota de seguir fabricando el modelo Corolla en México. A China la confrontó con Taiwán al cuestionar la política de su país de “una sola China”, y por si faltara poco, con un tuit criticó a Arnold Schwarzenegger por la baja audiencia en el programa de televisión The Celebrity Apprentice. Durante la campaña, Trump utilizó Twitter para insultar a sus adversarios políticos, pero también a aquellos que lo criticaban. Uno de ellos fue el expresidente mexicano Vicente Fox. Como si se tratara de regalo de Reyes, Trump no quitó el dedo del renglón mexicano el sábado pasado para recordarles que van a pagar el muro fronterizo.

Fue a las 6 de la mañana cuando decidió enviarlo. Antes, ya había escrito sobre Rusia y el informe de las agencias de Inteligencia de su país. Trump no quiere que le deslegitimicen su victoria presidencial por lo que durante toda la semana se la pasó enviando tuits escépticos sobre el origen del hackeo en la injerencia rusa durante las elecciones.

Corey Lewandowski fue jefe de campaña de Trump por un corto periodo. Asegura que la “cuenta de Twitter de Donald Trump es el mayor púlpito que jamás haya existido”. Y es cierto. Trump aún no es presidente, pero cada uno de sus tuits produce movimientos telúricos en varios sectores.

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