Nueva regulación a Telmex, una apuesta de riesgo
El IFT debe asegurar que la separación funcional de Telmex no inhiba los planes de despliegue de redes de la compañía, pues abrir de lleno toda la fibra óptica podría traer como consecuencia que Telmex no recupere a tiempo su inversión.
Foto: Reuters

Las regulaciones que el Instituto Federal de Telecomunicaciones perfila para Teléfonos de México y la entidad que administrará su infraestructura con base en la figura de la separación funcional de la compañía, traerá consigo una nueva experiencia regulatoria y dinámica de mercado para el IFT y el resto de la industria que supondrán aciertos, pero también potenciales riesgos que desde ahora pueden evitarse.

Infinera, una empresa que desarrolla tecnologías para un mejor aprovechamiento de la infraestructura de fibra óptica de los operadores y maneras en cómo éstos pueden explotar sus redes 4G LTE, escalarlas a otros niveles o hacerlas coexistir con lo que será el 5G, estima que las políticas para el incumbente Telmex deberán, por un lado, abrir más paso a la competencia entre las distintas empresas del mercado y por el otro, evitar que se inhiban las inversiones en el despliegue de nueva infraestructura.

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Recientemente, el regulador mexicano definió que Telmex tiene un plazo de 65 días, que concluirá en mayo, para presentar un plan que contenga las bases con las que se creará una nueva compañía que invierta, opere y administre postes, ductos, redes de cobre, de fibra óptica y otros elementos de infraestructura de esa compañía para ofrecerla a terceros y a la propia Telmex a precios de mercado, y que finalmente se refleje en mejores precios y calidad de los productos para el consumidor final.

El objetivo del IFT con la separación funcional en Telmex también es dotar de nuevas oportunidades que equilibren la competencia en el mercado de telecomunicaciones en el país.

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Pero la dependencia, con las nuevas políticas regulatorias que en el corto plazo defina para Telmex, debe fijar hasta donde hará sentido abrir la red de Telmex para los terceros, sin que se afecten las inversiones y el retorno de éstas a la infraestructura que la telefónica ya haya dirigido.

Terceros podrían echar mano de la red de cobre o de fibra óptica que Telmex haya adquirido con la privatización de la compañía, el llamado legacy. Sin embargo, la telefónica aún debe recuperar sus inversiones en el despliegue de redes más modernas y es entonces donde el regulador debe establecer una política que asegure la competencia, sin afectar los planes de inversión de Telmex o las compañías sobre las que lleguen a pesar este tipo de regulaciones.

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“(La separación funcional) no significa que los competidores ya no vayan a invertir; si tenían 1,000 millones para una crear una ruta nueva competidora a la de Telmex pero ahora tienen la posibilidad de usar algunos elementos, entonces pueden usar esos 1,000 millones para crear nuevas líneas de negocio y seguir invirtiendo”, expuso Andrés Madero, director del área de proveeduría de servicios y arquitectura de Infinera, y añadió:

“Tampoco sabemos si va ser bueno o si va a ser malo, no tenemos referente (en México). Existe un ámbito de oportunidad, como de riesgo; puede ocurrir que sufran una compartición de redes que hicieron hace pocos años, que acaban de instalar y no habrá suficiente tiempo para recuperar y compensar esa inversión. Claro, es bienvenida la competencia, si existen las inversiones. Este es un buen momento para México”.

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