Georgetown da una palomita a Nike
Los estudiantes reaccionaron ante malas prácticas de la empresa deportiva.
Sarah Larimer / The Washington Post
Sep 9, 2017 |
17:24
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En diciembre, estudiantes de la Universidad de Georgetown organizaron una protesta sobre un acuerdo que tiene su universidad con Nike sobre prácticas laborales. El desacuerdo fue detonado por la imposibilidad que tenían los investigadores de entrar a las fábricas de la firma global.
Meses después, Georgetown y Nike han llegado a un nuevo acuerdo que incluye directrices para realizar investigaciones sobre las condiciones laborales en las fábricas de la marca deportiva.

El nuevo protocolo garantiza que el Consorcio de los Derechos de los Trabajadores, una organización de monitoreo de los derechos laborales, tendrá acceso a las fábricas proveedoras de Nike.

En el momento en el que el consorcio detecte alguna violación a los derechos laborales de los trabajadores detonará un protocolo y propondrá revertirla.

El protocolo fue aprobado el viernes pasado e incorporado al acuerdo entre Nike y la escuela, según reveló una vocera de Georgetown.
“Ahora tenemos una hoja de ruta para mejorar la coordinación”, dijo Hannah Jones, directora de sostenibilidad de Nike. “Este protocolo nos ayudará a establecer cómo vamos a trabajar juntos de una manera mucho más clara”.

La Universidad de Georgetown tiene un acuerdo de patrocinio con Nike; sin embargo, el correspondiente a la materia laboral se traduce en que Georgetown permite la venta de ropa deportiva en el interior de su campus.

El objetivo del plantón de estudiantes durante el mes de diciembre era impedir la renovación del contrato de licencia entre la universidad y Nike, cuya vigencia se agotaba el 31 del mismo mes.

Los estudiantes investigaron las condiciones laborales de los empleados en una fábrica en Vietnam. Lo hicieron gracias a la información proporcionada por el Consorcio de los Derechos de los Trabajadores. Entre las conductas reprobables, se encontraron: la prohibición a los trabajadores de descansar en el interior de los baños y el cierre con candados de las puertas de la fábrica.

“Nuestro trabajo, en nombre de la universidad, es determinar si han ocurrido violaciones o no”, dijo Scott Nova, director ejecutivo del Consorcio de Derechos de los Trabajadores.

“Hemos identificado una serie de violaciones de derechos laborales significativas y hemos estado trabajando desde entonces para tratar que la empresa tome cartas en el asunto”.

Un caso de colaboración exitoso.

amp

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