programa local impulsa certificación de las empresas
Guanajuato apuesta por el turismo sustentable
El sector turístico se alinea al eje de desarrollo propuesto por la Secretaría de Turismo para reconvertir el modelo.
En la entidad hay 23 empresas con certificación Biosphere Turismo Responsable. Foto: Archivo EE
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Guanajuato, Gto. La ciudad histórica de Guanajuato y sus minas adyacentes son Patrimonio Mundial, designadas por la UNESCO, desde 1988, y aunque desde antes de esa fecha ha sido un destino turístico importante, es desde el boom industrial que ha vivido la entidad en los últimos años que el turismo ha enfrentado con éxito un proceso de expansión de su oferta y de reconversión hacia la sustentabilidad.

“Desde el gobierno de Guanajuato vimos que era necesario alinearnos a este modelo de sustentabilidad, porque la afluencia turística ha crecido mucho -25.2 millones de personas en 2016- y cada vez los visitantes confían más en establecimientos que tienen este nivel de compromiso con el turista y con el medio ambiente”, dice a El Economista Jorge Luis Cabrejos, director de Relaciones Públicas de la Secretaría de Turismo estatal.

“Como dato, han llegado a vivir más de 3,500 japoneses entre Salamanca, Celaya, León e Irapuato. Y al principio desconfiaban hasta del agua del grifo y pedían a los hoteles muchas botellas de agua para lavarse los dientes. Eso nos movilizó para buscar que las empresas tuvieran una gestión impecable del agua”, detalla.

“El florecimiento de este corredor industrial ha diversificado el mercado turístico pero también nos ha demandado realizar una serie de acciones tendientes a ofrecer otro modelo a nuestros visitantes y cuidar la gestión de nuestros destinos de manera creativa y responsable”, afirma Cabrejos.

De ahí que la Secretaría de Turismo guanajuatense haya optado por un modelo de sustentabilidad que incluye buenas prácticas en los destinos, establecimientos y organismos del sector, basadas en los criterios del Global Sustainable Tourism Council (GSTC), tendientes a mejorar los efectos del turismo y elevar el nivel de vida de los ciudadanos de cada destino turístico.

Certificación Biosphere

Desde el 2015, la Secretaría de Turismo estatal lleva a cabo un programa de capacitación y sensibilización que favorece la transmisión de conocimientos y la identificación de las buenas prácticas de sustentabilidad para que los prestadores de servicios turísticos conozcan los conceptos básicos y las acciones que desde su establecimiento pueden implementar para mejorar sus impactos en el medio ambiente y en la comunidad, sin dejar de ser rentables.

Este programa, entre el 2015 y 2016, ha desarrollado 17 talleres, en los que han participado más de 400 personas y 239 empresas del sector turístico, incluyendo hoteles, restaurantes, destinos y paradores turísticos y pymes.

En el 2017, año del turismo sostenible, las acciones que considera el modelo de sustentabilidad se han reforzado y contemplan aprovechamiento responsable y ahorro de agua y energía eléctrica, desarrollo turístico en comunidades rurales, buenas prácticas empresariales, manejo responsable de residuos, marketing verde y medición de huella de carbono, entre otras, que ya comienzan a practicarse en más de un centenar de establecimientos en la entidad, lo que ha permitido la certificación Biosphere Turismo Responsable para 23 empresas y que 18 más estén en vías de adquirirla.

Entre las certificadas destacan los hoteles Misión, La Casona de Don Lucas, Real de Leyendas, los restaurantes Van Gogh y La Santurrona, los paradores turísticos Sangre de Cristo y Corralejo, el Parque Guanajuato Bicentenario, las empresas ecoturísticas Cacomixtle y Turismo Alternativo Guanajuato, la heladería La Flor de Dolores, entre otras.

La huella de carbono

Con la derrama económica que trae el turismo también llega un impacto mayor al medio ambiente. Guanajuato recibió en el 2010 2.8 millones de turistas; para el 2016 la cifra se duplicó a 4.6 millones. Pero si contabilizamos el número de visitantes, quienes no necesariamente se quedan a dormir, la cifra es más abrumadora: en el 2010 fueron 20.3 millones y para el 2016 llegaron a 25.2 millones.

En los últimos tres años la entidad ha recibido entre los meses de julio y agosto más de 4.5 millones de visitantes. Por eso es fundamental la medición que ahora hace de la huella de carbono la Secretaría de Turismo y los compromisos que se exige para aminorarla.

“Sabemos que un turista produce más basura que un visitante”, revela Jorge Luis Cabrejos, la proporción es de 700 g a 1.6 kilogramos, esto debido a que el turista se queda más de un día y consume mayores recursos.

Aunado al turismo tradicional, los eventos de gran formato también son de gran impacto. Por ejemplo, el Festival Cervantino concentra a más de 400,000 visitantes a lo largo de tres semanas, sin embargo, hay eventos, como el Festival del Globo, en León, que en sólo tres días albergan a más de medio millón de visitantes.

“Por eso, ahora pedimos a todos los organizadores de estos eventos de gran formato que contribuyan a reducir la huella de carbono, que contraten a proveedores que tengan buenas prácticas, que usen lo menos posible los desechables que no sean biodegradables y que prefieran los reciclables. Nosotros estamos volviendo al uso del peltre o la cerámica en todos nuestros eventos”, detalla Cabrejos.

“Todavía nos falta mucho por hacer, pero estamos en esa línea, buscando un turismo más diverso, más creativo y más responsable”.

Twitter: @PacoDeAnda_C

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