Pues yo sí estoy preocupada. Desde que estalló la crisis financiera en 2008, me parecía que los mercados mundiales actuaban dentro de los parámetros que clasifican los médicos como “bipolaridad”, esto porque reaccionaban con frenesí a pequeñas noticias, buenas o malas.

El propio presidente Felipe Calderón dijo a fines del año 2008 que más que medidas de contingencia, se necesitaba asesoría psiquiátrica para calmarlos. Y yo, coincido al cien. Supongo que si no han sido sometidos a una terapia freudiana, no tendríamos porque esperar que reaccionen con tranquilidad si persisten los problemas financieros en la Eurozona. Yo no reaccionaría con calma ante la evidencia.

Me refiero a los países europeos que están a punto de meterle otra chuza a los mercados emergentes y al Euro (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España, los que identifican entre analistas como los PIGS).

En el periódico me preguntaban cual sería la repercusión de que caiga en moratoria cualquiera de estos países. Mi respuesta creí, era obvia: otra corrida de capitales hacia un puerto seguro, en este caso, el dólar, lo que implica debilidad para nuestro peso mexicano.

Pero en mi respuesta solo está el olfato de alguien que quizá en algún momento ha sufrido algún episodio de histeria, como los mercados (me refiero a mí) o de bipolaridad (me refiero a algún compañero de banca en el periódico) y a los mercados.

Así que para cumplir con mi obligación de objetividad, me acerqué a un super experto, el exembajador de México en Grecia, Ariel Buira.

Calma

El ex embajador –es un honor haberle entrevistado- considera que es poco probable que llegue una onda expansiva del colapso griego hasta México, claro en dado caso de que los eurolíderes lo dejen caer, y de que el FMI se hiciera el sordo.

Me tranquilizó saber que los eurolíderes como son Nicolás Sarkozy y Angela Merkel –orgullo gremial, he de reconocer- harán hasta lo imposible por salvar al Euro y a la Unión Europea.

Los países que dirigen, es decir, Francia y Alemania, fueron los promotores de la Unión monetaria y obvio, tienen que defenderla.

Pero lo que me dejo con la boca abierta, es la razón que tenía mi prof. De geopolítica, mi querido Leopoldo Cano, pues según su teoría, el pique entre Estados Unidos y Europa sería permanente. Y más o menos así me lo pintó el exembajador: Ni Alemania, ni Francia permitirán que el dólar venga a salvar al Euro, o que el FMI les gire un cheque para salvar a un miembro de la Eurozona.

Así que yo estoy, medio tranquila… porque creo que, no dejarán que el agua le llegue al cuello al Euro. Porque la experiencia muestra que si uno cae… arrastra a todos. ¿O no?

Por: Yolanda Morales / ym2396@gmail.com

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