La agenda catastrófica
La agenda catastrófica
Carolina Ruiz y Yolanda Morales
Caro. Yo tenía un amigo chileno, que tiene una especie de alerta temprana, que lo hace abandonar un país, antes de que ocurra algún desastre.
Dejó México días antes de que se propagara la influenza AH1N1. Ahora me entero de que abandonó Chile, afortunadamente días antes del terremoto de 8.8 grados ocurrido la semana pasada.
Yolanda. Pues yo creo que sería muy bien recibido en alguna de las aseguradoras que ahora tendrán que desembolsar unos 2,500 o 2,600 millones de dólares por los daños provocados por el movimiento tectónico ubicado en la zona centro sur de Chile.
Caro. Efectivamente, necesitarán a más gente como él. Estas entidades, es decir las aseguradoras y las reaseguradoras, se han encargado de investigar ambos fenómenos con tal detalle que podrían incluso hacer proyecciones no solo de cuanto dinero estaría involucrado o se perdería, en un evento como estos.
Si no que también ayudarían a prevenir las pérdidas humanas que tienen este tipo de eventos mediante ejercicios de proyección. No tanto como prevenir en donde se presentará el meteoro, sino aumentar las medidas de prevención en las zonas propensas a este tipo de riesgos (que son todas).
Yolanda. Pues suena interesante. Pero no me queda claro si podrían haber previsto el impacto de un terremoto de esta magnitud en Chile. Yo lo primero que pensé fue que Chile, es uno de los países con mejor infraestructura y desarrollo. Al menos, en todos los comparativos internacionales de competencia es el líder de la región de América Latina. Es una economía abierta, ejemplo de protección en las finanzas públicas y con un amplio desarrollo del consumo interno y externo. Sin ir más lejos, me parece que es el que tiene más ahorros públicos en la región y en consecuencia, supuse que tendría recursos para enfrentar una catástrofe en mejores condiciones que Haití.
Caro. Efectivamente sí las puede solventar, es una de las economías con mejor desarrollo en Latinoamérica y con una de las industrias de seguros más madura en la región. Basta decir que el cálculo de estas pérdidas, fue realizado con base en los siniestros que se pagaron en 1985, a causa de un terremoto de 8 grados.
En aquél entonces, las instituciones y seguros pagaron 7.2% de los daños totales en el país.
Yolanda. Ohhhhhhhhh! ¡Esa sí no me la sabía! pero tampoco me sorprende, porque si un país ha sabido capitalizar las malas experiencias, ha sido Chile.
Fíjate que México contrató en noviembre pasado un bono catastrófico al Banco Mundial, que lo cubre hasta por 140 millones de dólares en caso de que se presenten daños por un eventual terremoto superior en intensidad al registrado en 1985, que fue de 8.1 grados Richter.
Yo creo que a estas alturas, tras ver la experiencia de Haití y Chile, los detractores de la operación que hizo en ese momento realizó Manuel Lobato Osorio, titular de la Unidad de Seguros, Pensiones y Seguridad Social de la Secretaría de Hacienda, tendrían que morderse la lengua.
Caro. Exacto. ¡Amén!
El costo del terremoto de Chile, estimado por la firma estadounidense Eqecat, especializada en fenómenos hidrometeorológicos y terremotos, esta entre 15,000 millones y 30,000 millones de dólares, lo que equivale a un 10 o 15% del PIB de ese país.
Yolanda. Pues si fuera el caso mexicano –que esperemos no suceda jamás- tendríamos en la bolsa los 140 millones de dólares, que sí no es ni el 5% del total del costo, sí es una muy buena ayuda para empezar.
Caro. El bono catastrófico sería un apoyo adicional a los seguros con los que cuentan algunas viviendas en el país. Pero aquí, como en Chile, las coberturas para vivienda contra terremotos son costosas por lo tanto, solamente cuentan con ellas las personas de mayores ingresos.
Por lo que los estudios y proyecciones realizadas por estas instituciones, podrían servir como herramienta de prevención a los estados para evitar catástrofes que en su mayoría les pegan a las personas de escasos recursos, mismas que en su mayoría, no saben que se pueden proteger de estos eventos naturales.
Yolanda. Pues ahora sí
Despiértame, cuando pase el temblor...
despiértame...
Soda Stereo






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