Inquieta la amenaza de enfermedades
Los equipos médicos que trabajaban en hospitales de campaña en Puerto Príncipe dijeron que estaban superados por las víctimas y advirtieron sobre la amenaza inmediata del tétanos y gangrena, así como por el contagio de sarampión, meningitis y otras infecciones.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó ayer que había 13 hospitales trabajando en Puerto Príncipe.
La agencia de las Naciones Unidas estaba llevando asistencia médica para tratar a 120,000 personas en el próximo mes, dijo el portavoz de la OMS, Paul Garwood, a periodistas en Ginebra.
“No hemos superado la etapa de emergencia, pero estamos empezando a mirar a largo plazo”, dijo Margaret Aguirre, de International Medical Corps.
“Existe el riesgo de cólera y tétanos y una enorme necesidad de unidades médicas móviles”, agregó.
El SIDA, la tuberculosis y la malaria son rampantes en Haití, donde muchos niños están mal nutridos y la higiene ya era un desafío antes del terremoto.
Bajo la protección de las tropas estadounidenses, los alimentos, el agua y otros suministros comenzaron a arribar con mayor regularidad en Puerto Príncipe.
“Esperamos tener 10 millones de raciones ‘listas para comer’ en el curso de la próxima semana”, dijo la portavoz del Programa Alimentario Mundial, Emilia Casella, en Ginebra.
Ello permitiría alimentar a 1 millón de personas, tres veces al día, durante una semana.
Una señal de retorno a la normalidad fue la reaparición de vendedores callejeros ofreciendo frutas y vegetales. Sin embargo, pese a ello, decenas de miles de sobrevivientes del terremoto en toda la ciudad seguían pidiendo ayuda.
Los haitianos tratan de proteger sus vías respiratorias y cubren sus fosas nasales con las manos, pañuelos, paliacates, cáscaras de naranja o limón, también las tapan con hierbas, para soportar la pestilencia que se respira por toda la ciudad.
La gente mendiga cubrebocas y crema de mentol para tratar de mitigar la picazón y resequedad que provoca el terrible olor del ambiente.
Las condiciones climatológicas de la isla, aunado al estado de descomposición que registran los cuerpos, empiezan a provocar el escurrimiento de líquidos que contaminan el drenaje.










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