Chile deja atrás dos décadas de centroizquierda
La Concertación, una coalición de cuatro partidos de centro e izquierda que ha gobernado Chile por 20 años desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet, deja el poder hoy y enfrenta el desafío de convertirse por primera vez en oposición.
El bloque nació hacia el final de la dictadura de Pinochet, para hacer oposición a un régimen que buscaba eternizarse en el poder. Por medio de un plebiscito, la alianza impuso el “No” (56%) contra la continuidad del dictador.
Un año más tarde, se desarrollaron elecciones generales y el 11 de marzo de 1990 asumió el poder el demócrata cristiano Patricio Aylwin, el primero de los cuatro gobernantes consecutivos de la Concertación. Desde esa fecha el bloque ganó todas las elecciones locales y logró posicionar a Chile como uno de los países de la región más estables política y económicamente.
Se desgasta la coalición
Pero después de 20 años comenzó a dar muestras de desgaste, con una fuerte división al interior de sus cuatro partidos y la salida de históricas figuras. Eso rompió el equilibrio de un sistema político donde la centroizquierda y la derecha están prácticamente empatadas en el Congreso.
El desgaste terminó por pasar la cuenta en las últimas elecciones, cuando pese a más de 80% de respaldo a la presidenta Michelle Bachelet, los votantes optaron por dar un giro a la derecha, de la mano de Sebastián Piñera.
Un Presidente empresario
Durante dos décadas, el acaudalado empresario buscó la Presidencia y hoy se cristaliza su sueño al jurar como nuevo Presidente.
Piñera, cuya fortuna se calcula en 2,000 millones de dólares, llegó a la Presidencia apoyado en una alianza entre el partido Renovación Nacional y el ultraderechista Unión Demócrata Independiente, que participó en la gestión de Pinochet. No obstante, el político representa lo que algunos analistas describen como una derecha más liberal, que se ha desligado de la dictadura criticando las violaciones a los derechos humanos durante el régimen de 16 años y medio.
El Congreso, su desafío
Sus propósitos de acelerar el crecimiento económico, de crear 1 millón de empleos y controlar la inseguridad, se enfrentarán a las exigencias que le planteará a su gobierno de cuatro años la tarea de reconstrucción tras el terremoto y tsunami del 27 de febrero.
El principal obstáculo que tendrá será el Congreso bicameral, donde carece de mayoría. Sin embargo, analistas consideran que la devastación por el sismo y la urgente necesidad de millones de damnificados, le abrirán una buena ventana política para el consenso.








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