A millonarios orientales no les convence donar parte de sus fortunas
Los chinos se resisten a la filantropía
El tema ha alcanzado el nivel de debate en torno de cómo los ricos pueden ayudar a la sociedad y cuáles son las responsabilidades de la nueva riqueza.
William Wan / The Washington Post
Sep 19, 2010 |
22:16
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Beijing. Empezó con una idea tan sencilla como bien intencionada. A la conclusión de una exitosa gira para promover la filantropía entre multimillonarios de Estados Unidos, Bill Gates y Warren Buffett acordaron otro viaje promocional para visitar a recién acuñados multimillonarios en China y hacerles ver las bondades de aportaciones caritativas.

Pero entonces, una cosa curiosa empezó a suceder. Grandes empresarios chinos, inicialmente entusiasmados por reunirse con sus colegas estadounidenses empezaron a hacer llamadas discretas, preguntando si en la cena serían obligados a comprometer sus fortunas. Algunos hasta cancelaron, alegando conflictos de agenda. Cuando los medios chinos se percataron del asunto, empezaron a lanzar acusaciones de avaricia, junto con una galopante especulación sobre quién había sido invitado y quién declinó.
El resultado ha sido una buena dosis de introspección entre los ricos en China sobre cómo ayudar a la sociedad y sobre las responsabilidades que trae consigo la nueva riqueza.

Como en la era de los barones industriales de Estados Unidos, nuevos titanes del empresariado surgen en China cada año. Pero en EU, la era industrial también trajo consigo una generación de filántropos que aún hoy son renombrados. No queda claro si lo mismo puede ocurrir en China. Según la revista Forbes, China tiene hoy la segunda mayor colección de multimillonarios, después de EU.

El problema es que repartir la riqueza a veces ha resultado más difícil que acumularla.

Mientras el gobierno chino ha estado ansioso por competir con EU y otros países en otros campos, en filantropía se ha mostrado dubitativo. Los líderes no logran asimilar el concepto de ceder el poder de repartir riqueza entre el pueblo: creen que esa es una labor del Partido Comunista.

“Lo que retrasa la filantropía son las dudas de los ricos, pero también los temores del gobierno”, dice Li Huafang, investigador del Instituto de Finanzas y Leyes de Shanghai. “Los del gobierno no quieren que nadie compita con ellos por los corazones de la gente, pero si continúan bloqueando la filantropía, igual perderán esos corazones”.

Hasta hoy, cuando falta una semana para la famosa cena de Gates y Buffett, sólo han respondido unos cuantos de los 50 invitados. El hombre más rico de China, Zong Qing Hou, declinó diciendo que no está de acuerdo con el concepto de la filantropía. Los ricos, dijo, pueden hacer más bien creando empresas y trabajos que donando dinero a los pobres.

El filántropo más visible del país, Chen Guangbiao, dijo que le enfureció tanto la avaricia de sus colegas empresarios que redactó una larga carta para el portal de su grupo empresarial, anunciando su decisión de legar su fortuna de 440 millones de dólares a causas educativas y de protección ambiental.

Reconoció que aunque su acción va en contra del precepto de Confucio de cuidar a la familia primero y al país después, “a mí no me heredaron nada y logré abrirme camino. Lo mismo pasará con mis hijos”.

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