Amenaza Gaddafi aplastar protestas
Agencias
La rebelión que agita los países árabes desde la caída de los regímenes de Túnez y Egipto proseguía ayer en Libia, donde Gaddafi ordenó reprimirla sin piedad y volvió a movilizar a decenas de miles de manifestantes en Bahrein.
El coronel Muammar Gaddafi, quien está en el poder desde 1969, ordenó a la policía y al Ejército retomar el control del país.
Los actos de violencia suscitados a raíz de la revuelta popular contra el régimen libio dejaron 300 muertos, de los cuales 242 son civiles y 58 militares, según datos presentados por Saif al Islam, hijo del líder libio Muammar Gaddafi.
En conferencia de prensa, dijo que cerca de la mitad de las víctimas fue contabilizada en Benghazi, la segunda ciudad del país, situada 1,000 km al este de Trípoli y foco de la insurrección.
Se trata de las primeras cifras oficiales sobre las víctimas de la rebelión popular iniciada hace una semana. Unas horas antes de este anuncio, el coronel Gaddafi juró en un discurso televisado restablecer el orden y esgrimió la amenaza de una represión sangrienta, asegurando que el régimen no había “usado todavía la fuerza”.
Según testigos, la violencia -concentrada primero en Benghazi- alcanzó la capital el domingo por la noche.
Por su parte, el ministro del interior de Libia, Abdel Fattah Younes al Abidi, informó sobre su renuncia y respaldó a la revolución 17 de febrero, reveló la cadena de televisión Al Jazeera.
El canal emitió un video amateur que mostraba a Abidi sentado en su escritorio leyendo un comunicado en el que también instó al Ejército Libio a unirse al pueblo y sus “demandas legítimas”.
También el vice embajador Ibrahim Dabai de la misión de Libia ante la Organización de las Naciones Unidas dejó su puesto en protesta por la violenta represión.
Mientras que en Manama, manifestantes musulmanes chiíes colmaron las calles para demandar la caída del gobierno suní en la mayor protesta en Bahrein desde los disturbios desatados la semana pasada.
Evacuarán a brasileños
Por otro lado, el canciller de Brasil, Antonio Patriota, informó que las empresas y el gobierno de su país podrían intentar sacar a los nacionales brasileños de Libia por mar.
Los empleados de las empresas brasileñas que deseen dejar Libia “podrán partir por avión, cuando haya autorización de aterrizaje o por barco”, afirmó.
“También está siendo examinada esa posibilidad (la vía marítima). Ya fueron contactadas compañías en Italia para eventualmente atracar en Trípoli y Benghazi”, dijo el Canciller en una rueda de prensa.
Asimismo aumentó la presión sobre Washington para intervenir en la sangrienta represión de Muammar Gaddafi a las protestas en Libia, ayer el legislador John Kerry instó al presidente Obama a detener el trabajo de las petroleras estadounidenses en el país africano.
El gobierno de Obama se enfrenta a los cuestionamientos de quienes piden acciones militares en Libia, que van desde bombardeos a campos de aviación y la prohibición de zonas de vuelos. El senador pidió a Obama reimponer duras sanciones contra Libia.









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