Hermana del rey, en juicio de alto riesgo para la Corona española
La infanta Cristina, hermana del rey Felipe VI, y su marido se sientan el lunes en el banquillo junto a otros 16 acusados, hecho sin precedentes en España, en un macrojuicio por corrupción de alto riesgo para la deteriorada imagen de la monarquía.
Foto: AFP
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La infanta Cristina, hermana del rey Felipe VI, y su marido se sientan el lunes en el banquillo junto a otros 16 acusados, hecho sin precedentes en España, en un macrojuicio por corrupción de alto riesgo para la deteriorada imagen de la monarquía.

Ante una fuertísima expectación mediática, el proceso se celebrará hasta junio en un tribunal de Palma de Mallorca, isla mediterránea donde hasta hace unos años la pareja fascinaba cuando acudía con sus hijos, cuatro niños rubios de ojos azules, a la residencia estival de la familia real.

El rey Juan Carlos I les había concedido el título de Duques de Palma como regalo de bodas en 1997, en el momento de mayor popularidad de la Corona. Un título que les arrebató Felipe VI en junio, un año después de subir al trono tras la abdicación de su padre, arrastrado por una serie de escándalos con éste a la cabeza.

Ahora, para salvaguardar una imagen que apenas comienza a mejorar, "Felipe VI no puede permitir que haya la menor sombra de duda en el juicio a su hermana", dice a la AFP Pilar Urbano, autora de varios libros sobre la monarquía.

El proceso debe ser "ejemplar, lo contrario le perjudicaría", asegura.

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¿Trato privilegiado?

El esposo de la infanta, Iñaki Urdangarin, de 47 años, exmedallista olímpico de balonmano reconvertido en hombre de negocios, está acusado de haber malversado más de 6 millones de euros junto su exsocio Diego Torres.

La suma procedía de contratos presuntamente inflados que, utilizando su influencia cuando era considerado 'el yerno perfecto' del popular monarca, obtuvo de dos gobiernos regionales mediante una entidad sin ánimo de lucro, el Instituto Nóos.

El dinero era supuestamente desviado después a varias empresas pantallas encabezadas por Aizoon, propiedad de Cristina y su esposo.

El juez instructor se esforzó durante años por demostrar que la infanta conocía los negocios de su marido, además de beneficiarse personalmente del dinero malversado.

Chocó sin embargo con la férrea oposición del fiscal que, asegurando no ver indicios de delito, le impidió procesarla por tráfico de influencias y blanqueo de capitales.

Así, Cristina está únicamente acusada de defraudar decenas de miles de euros al fisco y sólo denunciada por una acusación popular -la asociación ultraderechista Manos Limpias- dado que ni la fiscalía, ni la Hacienda pública actuaron contra ella.

"¡Eso ya supone un gran privilegio!", dice a la AFP el abogado Miguel Bernad Remón, responsable de Manos Limpias.

Urdangarin será juzgado por malversación, delito fiscal, tráfico de influencias, estafa y blanqueo. El fiscal pidió para él 19 años y medio de cárcel. Cristina enfrenta una petición de 8 años.

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Doctrina Botín

Los primeros días se dedicarán a cuestiones de procedimiento y los acusados no empezarán a declarar hasta el 9 de febrero.

Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia, de 50 años, ha afirmado hasta ahora ignorar todo lo ocurrido y actuar por amor.

"Mi marido, yo confío en él y en su buen quehacer", afirmó en febrero de 2014, cuando fue interrogada durante cinco horas por el magistrado instructor en una sala presidida por el retrato de su padre.

Esa misma estrategia debe utilizar ahora su defensa, según avanzó en abril, si la infanta no consigue finalmente escapar al mal trago.

Sus abogados pedirán el primer día que se le aplique la conocida como doctrina Botín, que en 2007 evitó al poderoso banquero Emilio Botín -difunto presidente del Santander-, ser juzgado en un escándalo financiero al no ser denunciado por la fiscalía ni por los inversores perjudicados, sino únicamente por una acusación popular.

"La aplicación de la doctrina Botín proyectaría una sombra sobre el juicio; daría la impresión de que la justicia no es igual para todos", dice Urbano, ante una sociedad cada vez más intransigente con los privilegios y la corrupción tras años de profunda crisis económica.

Para la maltrecha imagen de la monarquía "todo es malo: si la juzgan es malo, si le aplican la doctrina Botín es malo", considera José Apezarena, biógrafo de Felipe VI.

"Quieras que no, daño le va a hacer", estima, pese a la dolorosa ruptura del monarca con su hermana, empujada a un exilio dorado primero en Washington y ahora en Ginebra, gran ausente de su coronación en junio de 2014.

Cristina de Borbón, de princesa de cuento a villana

Cristina de Borbón, una infanta moderna, deportista y profesional es desde hace cuatro años la paria de la familia real española, vetada de todas las ceremonias oficiales, pero se niega férreamente a abandonar a su marido, acusado de corrupción.

Doce años después de las primeras sospechas sobre su tren de vida y cinco después de abrirse una investigación judicial, Cristina será el lunes juzgada por fraude fiscal, protagonista a su pesar del primer proceso contra un miembro de la realeza española, encabezado por Iñaki Urdangarin, su esposo desde hace 18 años, acusado del desvío de 6 millones de euros públicos.

Algunos la consideran altiva y arrogante, pero Consuelo León, coautora de una biografía editada en 1997, describe a Cristina como una princesa "tímida e introvertida" tras "una infancia muy protegida".

Nacida el 13 de junio de 1965 en Madrid, era considerada la más divertida y rebelde de los tres hijos de Juan Carlos, intelectual y deportista. En 1988 participó en los Juegos de Seúl como miembro del equipo olímpico de vela y abanderada de España.

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Pero, la gran sonrisa que solía lucir bajo su rubia cabellera se convirtió en los últimos años en una mueca forzada, a veces incluso con ojos vidriosos.

Su hermano pequeño Felipe VI, de quien era muy próxima, no la invitó al día más importante de su vida: su proclamación como rey, el 24 de junio de 2014. Y un año después, le retiró el título de duquesa de Palma que había recibido como regalo de bodas.

"Ella no acepta psicológicamente lo ocurrido: es tremendo, desde el año 2011, ellos han desparecido de la Casa Real", explica a la AFP la periodista Ana Romero, autora de un libro sobre el fin del reinado de Juan Carlos I, forzado a abdicar en 2014 sacudido por varios escándalos, entre ellos éste.

"Ellos entienden que han sido condenados ya antes de ser juzgados y que es injusto y lo viven muy mal", agrega.

Universidad con guardaespaldas

Cristina tenía 19 años cuando inició sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, en la Facultad de Ciencias Políticas, una de las más contestatarias.

Acompañada por una guardaespaldas, se convirtió en la primera mujer licenciada de la realeza española. Después, tras un máster de Relaciones Internacionales en Nueva York y unas prácticas en la Unesco en París, se fue a vivir con 27 años a Barcelona, alejándose de Madrid y de unos padres notoriamente malavenidos.

En 1997, su boda con un plebeyo, jugador del FC Barcelona de balonmano, marcó un apogeo en la popularidad de la familia real española.

Radiante con su diadema de diamantes, la "infanta catalana" regaló al país un momento inhabitual de comunión nacional, casándose con un vasco en Barcelona.

"La infanta se enamoró perdidamente de Iñaki, un chico alto, rubio, con los ojos azules", afirma Jaime Peñafiel, controvertido cronista de la grandeza y la decadencia de la monarquía.

"A pesar de todo, de los presuntos delitos, de las infidelidades de él, sigue enamorada, dispuesta a acompañarle hasta más allá de la cárcel", afirma. "Si no, se hubiera divorciado, como se lo han pedido el rey (Juan Carlos) y su hermano", subraya.

En 2004, la compra de una mansión de 1.200 m2 por 6 millones de euros, en el barrio más caro de Barcelona, ya había despertado las sospechas sobre el anormal tren de vida de la pareja. "¿De dónde sale el dinero?", se preguntaba el diario El Mundo.

Cuando estalló el caso a finales 2011, para los españoles pasaron a ser "los malos de la película", afirma Romero. "En momentos de crisis económica y penuria, fueron vistos como personas muy egoístas, hedonistas", sospechosos de haber pagado con dinero malversado viajes de lujo, fiestas familiares y hasta clases de salsa a domicilio.

Instalada desde 2013 en Ginebra, tras varios años de "alejamiento" con su familia en Washington, Cristina dirige la cooperación internacional de la fundación española La Caixa, además de trabajar para la fundación del Aga Khan, gran amigo de su padre.

Allí vive muy unida a Urdangarin y sus cuatro hijos -de entre 10 y 16 años- resistiendo a las presiones para que renuncie a su sexto lugar en la línea de sucesión al trono.

rarl

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