El acuerdo indecoroso entre Alemania y Rusia
El plan energético de Merkel con Putin tiene grandes implicaciones, más allá de un simple “proyecto comercial” que tiene sentido en el mercado, como lo describe la canciller. Para Putin, la intención es clara: asegurar los recursos de Gazprom.
Jim Hoagland / The Washington Post
Ene 9, 2016 |
9:47
Foto: AFP

Ciudadanos y líderes de Alemania se han ganado el respeto del mundo en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, tomando autoridad moral y política. Del enfoque Ostpolitik, de Willy Brandt, para las relaciones con los países del Este a la reunificación pacífica y efectiva de su país dividido en 1990, y luego la bienvenida de Angela Merkel a los refugiados sirios a principios del 2015, los alemanes han establecido normas que el resto de nosotros tenemos que admirar.

Entonces, ¿por qué arriesgar la reputación ganada por el bien de un acuerdo de un gasoducto aparentemente corrupto con el presidente ruso Vladimir Putin —especialmente desde que los grandes cambios en los mercados mundiales de la energía del pasado año han hecho que el acuerdo ruso entre en desuso, y sea perjudicial para la unidad europea—? ¿Y por qué está haciendo tan poco el gobierno de Barack Obama para desalentar a la canciller Merkel a seguir con la red de gasoductos de Putin?

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Esto no tiene sentido. El objetivo de Vladimir Putin es flagrante. Tiene la intención de asegurar los ingresos de su empresa Gazprom, mientras se profundiza la dependencia de Europa Occidental del gas ruso y se estrangula la capacidad de Ucrania para resistir su campaña de desestabilización vacilante. Y sin embargo, Merkel persiste en la descripción del gasoducto Nord Stream 2 como “un proyecto comercial” que tiene sentido en el mercado.

“Pero no es así”, dice Anders Aslund, del Consejo del Atlántico. “El consumo de gas natural en la Unión Europea se ha reducido 21% en la última década, y el gasoducto de Gazprom existente bajo el mar Báltico está ahora operando a media capacidad. Y Gazprom no es una corporación estatal ordinaria. Persigue objetivos geopolíticos de Rusia, cortando los suministros o aumentando los precios cuando el Kremlin quiere”.

Los puntos de vista de Aslund, economista sueco con una amplia experiencia en Rusia y Ucrania, están reforzados por el papel de Gerhard Schroeder como el jefe de la junta directiva de la filial Nord Stream de Gazprom. Schroeder firmó el acuerdo inicial con Putin para el gasoducto Nord Stream 1 en el 2005, poco después de su derrota a manos de Merkel en las urnas. Fue en sus últimos días como canciller de Alemania que comenzó las conversaciones con Putin sobre incluirse en la nómina de Gazprom, de acuerdo con una fuente.

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Y el sorpresivo anuncio de Gazprom en junio de su intención de construir un nuevo oleoducto que pase por Ucrania —que actualmente gana alrededor de 2,000 millones de dólares en ingresos de tránsito para el gas ruso que pasa por su territorio— se defendió vigorosamente a cada paso por el vicerrector de la coalición del gobierno de Merkel, Sigmar Gabriel, una figura importante en el Partido Social Demócrata de Schroeder.

Por las normas que Alemania ha desarrollado para superar su pasado nazi y para proteger su fuerte sentido de unidad social, esto es algo de mal gusto. No es sólo por el dinero, por supuesto. Se trata también de la geopolítica de aplacar a Putin. Y eso sugiere una sorprendente falta de solidaridad por parte de Alemania hacia sus vecinos del este.

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En los dos años que viví en Alemania, llegué a admirar la voluntad del país para compartir la carga de los tiempos difíciles en términos generales en toda la sociedad. La voluntad de los trabajadores alemanes de contener las demandas de salarios y beneficios ayuda a explicar por qué el desempleo alemán hoy en día es la mitad del de Francia. Los sacrificios hechos para absorber la población de la antigua Alemania del Este en igualdad de condiciones hablan por sí mismos.

Pero el fracaso de Merkel por reconocer una realidad esencial —para Putin, la economía es la guerra por otros medios— sugiere que la solidaridad ahora parece detenerse en las fronteras de Alemania. Y como el italiano Matteo Renzi y otros líderes de la Unión Europea mencionaron en la cumbre en Bruselas hace dos semanas, el Nord Stream 2 socavaría los esfuerzos de la UE para formar un mercado común de energía que se comprometió a avanzar hacia la descarbonización.

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Puede ser una coincidencia que la escalada en la colocación de tuberías de Gazprom que se presenta como la campaña militar de Putin en la parte oriental de Ucrania parezca vacilante. Putin ha encontrado que es mucho más difícil controlar las fuerzas insurgentes que ha armado allí de lo que al parecer esperaba. Un líder rebelde, Igor Strelkov, ha sido citado en Moscú por haber criticado a Putin por no ayudar a sus fuerzas lo suficiente. Putin puede sentir que el tiempo se acaba en su aventura con Ucrania y que debe ganar o entablar diálogo.

La ley estadounidense fue cambiada recientemente para permitir la exportación de petróleo, y el país tiene una abundancia de gas natural de bajo costo. El gobierno debe dejar claro que le abastecerá a Ucrania con el suministro de energía de emergencia si es necesario. Y Barack Obama, quien está haciendo un esfuerzo para concluir un nuevo pacto comercial transatlántico, debe usar su mayor relación de trabajo con Merkel para asegurarse de que Alemania está a la altura de sus propios altos estándares de conducta y solidaridad con los aliados al abandonar un oleoducto estratégicamente peligroso.

3 Comentarios
Comentarios
Salvador B. Pérez-Rincón (no verificado)
Agregado:
11 Ene 2016 |
00:04 AM

Estoy asombrado por artículo tan tendensioso, falaz y manipulador de un periódico que hasta ahora había yo seguido por estimar su seriedad y profesionalismo. El artículo no indica autor, no se si es un editorial, lo que estaría peor. Representa un lamentable intento de considerar a sus lectores unos idiotas analfabetas. La señora Merkel demuestra su inteligencia, su buen razonamiento estratégico y su deseo de lograr un mundo en paz. El artículo parece pagado por el departamento de estado estadounidense y redactado por algún trasnochado rusófobo.

AnónimoRRL (no verificado)
Agregado:
12 Ene 2016 |
11:51 AM

SALVADOR, El problema de tratar con estados totalitarios es que solo ven sus intereses, lo mismo pensaron los Ingleses cuando empezaron a hacer concesiones a Hitler "que había que preservar la paz" y mira como terminó todo, esperaremos al tiempo ver las verdaderas intenciones rusas lo más seguro es que "muerdan" la mano que les da el gasoducto, al tiempo al tiempo.

Gilberto (no verificado)
Agregado:
29 Mar 2016 |
00:47 AM

EXCELENTE COMENTARIO, DEFINITIVAMENTE LOS DIARIOS Y QUIENES LO INTEGRAN NO DEBERIAN DAR SUS PUNTOS DE VISTA, PUES ESO ES ACTUAR CON VENTAJA, SOBRE QUIENES NO TIENEN ACCESO A LA PUBLICACION, Y CUANDO LO HACEN POR LO MENOS FIRMAR SU EDITORIAL.