Cumple tus propósitos de Año Nuevo
Los hábitos son mucho más que buenos deseos. Sólo 8% de los estadounidenses cumple sus metas y una cuarta parte se dará por vencido después de la primera semana. Éstos son algunos de los mitos más comunes sobre el tema.
Wendy Wood/The Washington Post
Ene 9, 2016 |
17:55
Foto: EE
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Cada año, casi 50% de los estadounidenses jura cambiar su comportamiento el 1 de enero, la resolución de bajar de peso, ser más organizado o enamorarse. La probabilidad más alta es que no van a tener éxito. Sólo 8% logrará sus propósitos de Año Nuevo. Una cuarta parte se dará por vencido después de la primera semana. Hay una gran cantidad de desinformación en torno a cómo se forman los hábitos y cómo se pueden cambiar. Éstos son algunos de los más comunes.

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1. La falta de fuerza de voluntad es el culpable de nuestros malos hábitos

Cuando la gente no puede cambiar sus hábitos, a menudo culpan a sus voluntades débiles.

En verdad, muchos de nuestros comportamientos no son guiados por el autocontrol. Y los estudios muestran que las personas con altos niveles de autocontrol no están constantemente luchando contra la tentación. Eso tiene sentido: Sería agotador luchar varias veces para controlar nuestras acciones para hacer lo correcto.

2. Las aplicaciones pueden ayudarnos a cambiar nuestro comportamiento

Aplicaciones como Fitbit y MyFitnessPal prometen ayudarnos a cambiar nuestros hábitos mediante el seguimiento de nuestro comportamiento bueno (o malo). Y algunos sitios web dicen que funcionan. Pero la mayoría de las aplicaciones simplemente monitorear lo que estás haciendo, lo que no conduce necesariamente a un cambio de comportamiento.

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3. Toma 21 días formar un nuevo hábito

Esta idea surge de un libro de 1960 de Maxwell Maltz, y se repite con frecuencia en la actualidad.

En verdad, no hay un número mágico cuando se trata de establecer hábitos. Se crean lentamente a medida que las personas repiten comportamientos en un contexto estable. Algunos comportamientos simples, como beber un vaso de agua antes de cada comida, deben repetirse sólo 18 días antes de que la gente los haga sin pensar, según un estudio reciente. Otros, como el ejercicio, necesitan cerca de un año de repeticiones.

4. La mejor manera de cambiar un hábito es establecer metas realistas

Esto es un error. La modificación de nuestro medio ambiente nos permite rehacer nuestro comportamiento, sin exceso de depender de la fuerza de voluntad. Los hábitos no deseados pueden ser interrumpidos por el cambio de las señales que los activan. La gente come menos alimentos poco saludables si elimina dulces en la oficina y si las tiendas colocan los aperitivos poco saludables en la parte posterior de sus exhibidores. La alteración del entorno también puede configurar claves para promover comportamientos deseados.

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5. Aprender sobre los beneficios de los nuevos hábitos ayuda a cambiar nuestro comportamiento

Esta percepción errónea constituye la base para una gran cantidad de esfuerzos sobre salud pública. Por ejemplo, la campaña federal del gobierno “Frutas y verduras: entre más, mejor”, ha tratado de educar a la gente sobre los beneficios de comer verduras. No ha funcionado. Desde su creación en 2007, el consumo de frutas y verduras ha bajado. Eso no es una sorpresa. La investigación ha demostrado en repetidas ocasiones que educar a la gente sobre los beneficios de un comportamiento no se traduce en un cambio de hábitos.

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