“Felicidades: tu hijo murió como un mártir”, dicen a madre de musulmán
Sabri Ben Ali, un belga de 18 años, es uno de los miles de jóvenes europeos que se han convertido al Islam y viajado a Irak o Siria para enlistarse en la organización terrorista del Estado Islámico (EI).
Notimex
Ene 9, 2016 |
10:58

París.- Sabri Ben Ali, un belga de 18 años, es uno de los miles de jóvenes europeos que se han convertido al Islam y viajado a Irak o Siria para enlistarse en la organización terrorista del Estado Islámico (EI).

Cuatro meses después de que Sabri abandonara su hogar para combatir en Siria, su madre, Saliha Ben Ali, recibió un llamada. Una voz dijo: “felicidades, tu hijo murió como un mártir”.

“Todo fue muy rápido”, recuerda Saliha, una belga que vive en la región de Vilvorde, Bélgica, a propósito de la conversión de su hijo a una ideología violenta, que nada tenía que ver con el Islam “discreto y pacífico” que ella misma practica en casa.

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“En dos meses y medio, mi hijo empezó a rezar y se fue para Siria. Cuando alerté a gente de mi entorno para decirles 'mi hijo me preocupa, porque el Islam que aprende y la manera como lo aprende es inquietante', me contestaron '¿qué prefieres? ¿que sea un delincuente o musulmán?", contó la madre de Sabri a la cadena francesa RFI.

Al buscar apoyo en su entorno, Saliha cuenta que recibió la siguiente respuesta: “'Tu hijo practica el Islam tal y como deberíamos practicarlo'. Fue la respuesta de dos amigos teólogos y de mi entorno familiar y religioso. Hace dos años y medio no era como hoy. No percibíamos la amenaza yihadista como hoy en día".

Sabri, tenía 18 años cuando dejó de ir a la escuela y hacer deporte. Acudió a unas mezquitas para que le enseñaran el Islam. “Desgraciadamente cayó en manos de predicadores salafistas y peligrosos que incitaban al odio, y que tenían discursos intolerantes y contrarios a la democracia”, explicó Saliha Ben Ali.

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Entre los combatientes yihadistas del Estado Islámico en Siria e Irak figuran cerca de cinco mil europeos. En su mayoría, se trata de jóvenes, criados en Francia y Bélgica, que combaten ahora contra el régimen de Bashar al Assad.

Los casos de Maxime Hauchar y Michaël dos Santos, los franceses que se convirtieron en verdugos del Estado Islámico tras abrazar el Islam, pusieron al descubierto el fenómeno de la radicalización de los conversos, que representan entre el 20 y el 25 por ciento de los combatientes galos en Siria e Irak.

Los dos tienen 22 años, los dos nacieron en familias no musulmanas y los dos aparecieron en un video del Estado Islámico oficiando de verdugos.

Hasta ahora, casos como el asesino de la escuela judía de Toulouse, Mohamed Merah, o el de Mehdi Nemmouche, autor de la masacre del museo judío de Bruselas, habían puesto bajo el foco la radicalización de jóvenes de periferias urbanas nacidos en familias de origen musulmán.

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El nuevo fenómeno de conversos tiene una amplitud inédita, ya que el islamismo ha ampliado su reclutamiento hacia los sectores rurales y las mujeres que no son de familias musulmanas.

El número de franceses que toman el camino de la yihad está en constante crecimiento desde hace dos años, incluso se ha acelerado en los últimos meses, según los servicios de inteligencia de Francia.

En la actualidad, unas 220 mujeres francesas se han enrolado en las filas de la organización terrorista en Irak y Siria, según el reporte confidencial difundido por la radiodifusora pública France Info.

El número de mujeres está aumentando significativamente, y su proporción en relación a los hombres es mayor, de acuerdo con la investigación.

No está claro cuál es el papel de las mujeres francesas en dicha organización, pero según expertos en inteligencia éstas no participan en combate. Se cree que van en busca de un yihadista como marido, o para unirse a sus esposos que ya se encuentran en esos países.

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Otro dato significativo de los recogidos por France Info y que vienen a demostrar la creciente radicalización entre las mujeres francesas es que mientras que en el caso de los hombres del país que se unen a la yihad solo uno de cada seis se ha convertido al islam, entre las mujeres la cifra aumenta a una de cada tres.

Los servicios de espionaje de Francia calculan que alrededor de 600 franceses, entre hombres y mujeres, forman parte del Estado Islámico en Siria y en Irak.

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