Vamos a llamar a los ocupantes de Oregon por su nombre: terroristas
Los patanes en Oregon están protestando por las políticas de gestión del suelo de la localidad. Y la historia sería muy distinta si fueran de cualquier otra raza o religión.
Eugene Robinson/The Washington Post
Ene 9, 2016 |
17:48
Foto: AFP
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¿Cuál crees que sería la respuesta si un grupo de personas de raza negra, lleno de rabia y armado hasta los dientes tomara una instalación del gobierno federal y desafiara a los funcionarios? Estoy seguro de que no sería esperar y ver qué pasa. Probablemente sería algo como apuntar y disparar.

¿Y qué si los ocupantes fueran mexico-americanos? Ellos no se pueden describir con el término semilegítimo de “milicia”, evocando a la época de los patriotas. Y si los ciudadanos armados hasta los dientes fueran musulmanes, Dios no lo quiera, habría una cobertura de medios sobre el “asalto terrorista”. Por ahora no hay de que preocuparse, pues los extremistas que tomaron el control en el Malheur National Wildlife Refuge en el sureste de Oregon el 2 de enero son blancos. Como tales, están autorizados a participar en un “enfrentamiento” con las autoridades donde éstas guardan distancia para evitar pérdidas innecesarias de vidas.

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Tal cortesía no se extendió a Tamir Rice, de 12 años, quien estaba jugando con una pistola de juguete en un parque de Cleveland el 22 de noviembre del 2014. A los pocos segundos de llegar a la escena, el policía Timothy Loehmann disparó al muchacho, que murió al día siguiente. Los fiscales condujeron una investigación y anunciaron en diciembre pasado que Loehmann no enfrentaría cargos. Lo llamaron una “tormenta perfecta a partir de un error humano”, y al parecer las tormentas no se hacen responsables.

Tal cortesía, de hecho, se niega sistemáticamente a hombres negros desarmados y jóvenes con la mala suerte de encontrarse en el lugar y el momento equivocados. Todos conocemos una letanía de nombres —Michael Brown, Eric Garner, Freddie Gray. Y sabemos cómo acaban estas historias. Hace sólo unas semanas, un jurado de Baltimore no pudo llegar a un veredicto en el juicio del primero de los seis oficiales acusados de la muerte de Gray. Otra tormenta perfecta, supongo. Probablemente suene cínico, pero en realidad sólo estoy cansado. Y preocupado.

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Se supone que la justicia es ciega. Se supone que la raza, el origen étnico y la religión no importan. Sin embargo, se nos recuerda constantemente que estos factores pueden hacer la diferencia entre muertes justificables e injustificables —y entre la vida y la muerte.

Los patanes en Oregon están protestando por las políticas de gestión del suelo de la localidad. El edificio federal del que se apoderaron está en un refugio de vida silvestre, lo que significa que, por definición, está en el medio de la nada; la ciudad más cercana es Boise, Idaho, a unos 320 kilómetros de distancia. Las armas de los manifestantes son más una amenaza para los osos que para las personas.

Así que no, no creo que las autoridades tienen razón inmediata para apurar su camino por el bosque con una columna de vehículos blindados. Pero tampoco había una buena razón para hacerlo en las calles de Ferguson, Missouri. ¿Es una diferencia que se crea que los manifestantes de Oregon están fuertemente armados? Si es así, ¿qué mensaje transmite esto? ¿Se necesita que alguien funde una Asociación de Rifles para las Minorías para que las comunidades de color tengan una deferencia similar?

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El nombre de la organización tendría que ser cambiado en pocas décadas, de todos modos, cuando los blancos en Estados Unidos dejen de constituir una mayoría racial. Este cambio demográfico inexorable, creo, ayuda a explicar por qué el mundo de la política parece haberse vuelto loco en los últimos tiempos.

Lo que quiero es que afroamericanos, latinos, musulmanes y otros “intrusos” en este país sean vistos como los estadounidenses que somos. Lo que quiero es el reconocimiento de que nosotros, también, tenemos una participación en nuestra democracia y su curso futuro. Lo que quiero es el reconocimiento de que nadie puede “recuperar” el país —el cual es dirigido por su primer presidente afroamericano— porque me pertenece a mí tanto como a ellos.

rarl

2 Comentarios
Comentarios
Diego Quiñones (no verificado)
Agregado:
11 Ene 2016 |
18:31 PM

¿quien es el autor? y en que contexto escribe...

Eduardo (no verificado)
Agregado:
14 Ene 2016 |
14:05 PM

Estos rancheros ya deberían estar en prisión, pero una vez más la casa Blanca muestra –a pesar del color de su presidente, su incongruencia racial...

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