Clinton y republicanos buscan recuperar impulso en la campaña electoral
La aspirante presidencial demócrata Hillary Clinton y un puñado de precandidatos republicanos retomaron sus esfuerzos de campaña para las primarias de Nevada y Carolina del Sur, después de las derrotas sufridas en New Hampshire ante Bernie Sanders y Donald Trump.
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La aspirante presidencial demócrata Hillary Clinton y un puñado de precandidatos republicanos estadounidenses retomaron sus esfuerzos de campaña para las primarias de Nevada y Carolina del Sur, después de las derrotas sufridas en New Hampshire ante Bernie Sanders y Donald Trump.

En New Hampshire, Sanders se impuso entre los demócratas con una ventaja de 22 puntos porcentuales al tiempo que, en el campo republicano, Trump consiguió 20 puntos más que el sorprendente segundo colocado, John Kasich, gobernador de Ohio.

Con esos resultados ya siendo procesados por sus equipos de asesores, todos los candidatos tienen ahora los ojos puestos en la próxima etapa de la batalla interna: el caucus demócratas en Nevada y la primaria republicana en Carolina del Sur, el 20 de febrero.

Entre los demócratas, la situación de Clinton es claramente la más incómoda, y precisa recobrar el protagonismo.

Considerada favorita y casi invencible al inicio de la campaña, Clinton ganó la primaria en Iowa por unos pocos votos, en una disputa tan ajustada que algunas circunscripciones fueron decididas con una moneda arrojada al aire, lo que representó una victoria moral para Sanders.

En ese cuadro, responsables del equipo de Clinton tuvieron que salir esta semana al cruce de insistentes rumores sobre cambios profundos en la dirección de la campaña, pero las enérgicas negativas no lograron disipar los nubarrones concretos.

Por ejemplo, sondeos de boca de urna realizados en New Hampshire mostraron que un 55% de las mujeres demócratas apoyó a Sanders, así como el 84% de los jóvenes.

Este miércoles, Sanders sostuvo en Nueva York un encuentro con el pastor Al Sharpton, una figura emblemática e histórica de la comunidad negra estadounidense, en un restaurante del barrio de Harlem.

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En 2008, Sharpton se reunió en ese mismo restaurante con el entonces aspirante presidencial Barack Obama, en un encuentro que marcó el inicio del apoyo masivo de la comunidad negra a su candidatura.

Clinton aparece como franca favorita para el caucus demócrata de Nevada y también para el siguiente, el 27 de febrero en Carolina del Sur. Pero resta ver el efecto que tendrá la intensa movilización que Sanders promovió entre los jóvenes con su discurso contra los grandes bancos y 'Wall Street'.

La campaña de Sanders, que acepta únicamente donaciones de electores individuales (con un promedio de 27 dólares por elector), recaudó nada menos que 5,2 millones de dólares en las primeras 18 horas después de su victoria en New Hampshire.

Campo dividido

Entre los republicanos, el escenario después de dos rondas de las primarias también es confuso y plantea desafíos para los precandidatos en carrera.

Después de un tropiezo en Iowa, donde fue sorprendido por el senador ultraconservador Ted Cruz, Trump confirmó su favoritismo en New Hampshire y retomó su retórica belicosa y grandilocuente antes de la primaria de Carolina del Sur.

"Hace siete meses me convertí en un político. Nunca había hecho esto antes, pero me encuentro cada vez más cómodo en este nuevo papel", dijo Trump este miércoles a una red de televisión.

Pero si el polémico multimillonario parece dispuesto a consolidar su liderazgo, el resto del campo republicano no logra encontrar una figura alternativa.

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En New Hampshire, John Kasich sorprendió al capturar el segundo lugar, con la mitad de los votos de Trump, una tendencia que según sondeos difícilmente volverá a repetirse en los próximos pasos de la campaña.

Desde el inicio de la campaña la conducción del partido Republicano busca desesperadamente un aspirante que represente las bases partidarias y sea capaz de derrotar a Trump, y por el momento lo más próximo que llegó de ese objetivo es el desempeño de Kasich el martes.

Ni Trump, un empresario sin historia política, ni Cruz, representante de la vertiente ultraconservadora Tea Party, gozan de la confianza de la conducción del partido, pero por ahora ni Marco Rubio ni Jeb Bush se han mostrado capaces de crecer.

Este miércoles, Cruz dejó en evidencia la disyuntiva republicana: "El único candidato que puede derrotar a Donald Trump soy yo", dijo a periodistas, para añadir que tiene con el magnate "significativas diferencias".

Rubio, en tanto, llegó a festejar un tercer lugar en las primarias de Iowa, pero un desastroso desempeño en un debate entre aspirante republicanos el pasado sábado claramente abolló sus posibilidades y ahora tendrá que recuperar el impulso.

Bush -apoyado por la máquina del partido y los millones que logró recaudar- hizo una pesada inversión de publicidad para tener un mejor desempeño en New Hampshire, pero quedó en cuarto lugar y ahora precisa con urgencia de un resultado consagrador para sobrevivir en la carrera presidencial.

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Este miércoles, la debacle de New Hampshire provocó otra baja entre los republicanos: la empresaria Carly Fiorina, ex presidenta de Hewlett Packard, anunció que arrojó la esponja y se retiró de la campaña.

rarl

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