Crece el ultraderechismo en Europa
Ante la mirada de centenares de policías antimotines, equipos de trabajadores comenzaron el lunes a desmantelar tiendas de campaña y chozas improvisadas en un vasto campamento en Calais, demoliendo las frágiles estructuras que han servido de albergues temporales para migrantes que buscaban llegar a Gran Bretaña.
El desmantelamiento se produce después de que una Corte fallara a favor de su demolición. Foto: AFP
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Calais. Ante la mirada de centenares de policías antimotines, equipos de trabajadores comenzaron el lunes a desmantelar tiendas de campaña y chozas improvisadas en un vasto campamento en Calais, demoliendo las frágiles estructuras que han servido de albergues temporales para migrantes que buscaban llegar a Gran Bretaña.

El campamento surgió hace menos de un año en la ciudad portuaria francesa, al borde del Canal de la Mancha, que tiene ferries y el Eurotúnel que conecta con Gran Bretaña.

Ha crecido explosivamente en los últimos meses con el aumento de la crisis de migrantes en Europa, alimentando sentimientos ultraderechistas en Francia y Gran Bretaña. Se estima que unas 4,000 personas viven en el campamento, comparado con 6,000 en diciembre.

Calais ha vivido con migrantes durante años, pero el campamento en el borde de la ciudad creció alrededor de un centro de atención a migrantes abierto por el estado en abril y después que pequeños campamentos dentro de la ciudad fueron demolidos.

El desmantelamiento del lunes de la porción sur del campamento, densamente poblada, sería la operación más vasta de ese tipo realizada por las autoridades municipales.

El inicio de lo que se piensa será una operación de semanas se produce cuatro días después de que una Corte fallara que los albergues podían ser demolidos, pero no áreas comunes como una escuela, un centro para mujeres y una biblioteca, mucho de ello construido con la ayuda de voluntarios franceses y británicos horrorizados por las malas condiciones en el campamento.

Tensiones en frontera entre Grecia y Macedonia

La policía macedonia empleó el lunes gas lacrimógeno y granadas aturdidoras después de que varios cientos de refugiados sirios e iraquíes, frustrados por días de retrasos para cruzar la frontera entre Grecia y Macedonia, derribaran una puerta en un cercano paso ferroviario.

Miles de personas llevan días atrapadas en la frontera, sobrepasando la capacidad de un abarrotado campamento en los campos cercanos, mientras esperan a que las autoridades macedonias les permitan continuar su viaje hacia los Balcanes.

Sólo un puñado de personas de países concretos ha podido cruzar cada día.

Unas 6,500 personas están varadas en el lado griego de la frontera. Algunas llevan hasta ocho días allí, con poca comida o refugio, mientras Macedonia acepta sólo a un puñado de personas cada día.

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