se sumergen en una crisis de identidad
Republicanos se enfrenta a las divisiones por Trump
El magnate ha ganado tres de cuatro estados donde se han realizado elecciones, lo que ha exasperado a un partido que está dividido sobre la idea de que él sea su nominado.
P. Rucker, R. Costa y S. Peoples / The Washington Post
Feb 29, 2016 |
23:44
Donald Trump tiene una ventaja dominante en muchos estados que votan el supermartes, salvo en Texas. Foto: Reuters
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Madison. La presión sobre la candidatura de Donald Trump, que los republicanos habían estado evitando, llegó tan virulentamente este fin de semana que muchos líderes del partido no se han comprometido en apoyar al multimillonario y abiertamente han cuestionado si el partido republicano podría estar unido en este año de elecciones.

En un momento en que los republicanos esperaban comenzar a tomar acciones sobre Hillary Clinton -que se perfila para ser la nominada demócrata- el partido republicano se ha consumido por una crisis sobre sus valores de identidad y sus bases partidarias, algo que seguramente hará que la elección de su candidato se aplace hasta la convención del partido en julio.

Una campaña llena de connotaciones raciales y pequeñas humillaciones creció aun más el domingo, después de que Trump se negó repetidamente, en una entrevista en CNN, a rechazar el respaldo de David Duke, un líder del Ku Klux Klan (KKK). Trump había repudiado a Duke en una conferencia de prensa el viernes, pero tartamudeó cuando se le preguntó sobre Duke el domingo.

El líder del Klu Klux Klan dijo a sus simpatizantes en un programa de radio que votar contra Trump era equivalente a “traicionar su herencia”.

Rubio aprovechó el momento y en un mitin en Virginia dijo que “no podemos ser un partido que se niega a condenar a supremacistas blancos y el Ku Klux Klan”.

En tanto, el demócrata Bernie Sanders escribió en Twitter que “el primer presidente afroamericano del país no puede ser sucedido por un agitador que se niega a condenar al KKK”. Clinton retuiteó el mensaje de su rival de campaña.

Pero Trump tuvo que esforzarse para acallar a manifestantes que acudieron a su acto de campaña.

En un momento dado, Trump fue interrumpido cuando comenzó a hablar de la inmigración ilegal.

“¿Eres de México?”, gritó Trump desde el escenario, a lo que siguieron varios minutos de gritos y abucheos.

La gente vitoreó y Trump la calló brevemente. Después, Trump miró hacia las personas que estaban frente al escenario y preguntó a una mujer: “¿Tienes algún problema? Sáquenla”.

En otro momento, Trump fue interrumpido por al menos 20 manifestantes que gritaban a coro “Las vidas de los negros importan” y otros lemas. También fueron retirados del lugar mientras continuaban gritando.

Trump ha ganado tres de cuatro estados donde se han realizado elecciones, lo que ha exasperado a un partido que está dividido sobre la idea de que el multimillonario sea su nominado.

Cruz advirtió que el “tren Trump” podría volverse “imparable” si el martes consigue grandes victorias. Cruz comparó a su rival multimillonario con la líder del proceso interno demócrata, Hillary Clinton, e insinuó que ni siquiera Trump “sabe qué hará” como presidente.

Trump tiene una ventaja dominante en muchos estados que votan el supermartes, salvo en Texas, estado del que proviene Cruz, pero se trata de una dinámica que impone una gran presión a Rubio y Cruz, en el intento de ambos por superarse uno al otro y descarrilar la marcha del magnate.

La política migratoria, la enorme deuda del gobierno, la dispareja distribución de la riqueza, enormes dudas sobre cómo enfrentar al grupo Estado Islámico, el terrorismo y libertades civiles: todo está en juego para los electores.

La agenda de Trump carece de detalles en la mayoría de los frentes y muchas veces parece improvisada. Pero hay pocas dudas sobre lo que opina en varios temas.

Tratará de intimidar a socios comerciales y otros para que hagan su voluntad. De alguna forma hará deportaciones masivas de personas que viven sin permiso en Estados Unidos; impedirá temporalmente que musulmanes entren al país y remplazará el sistema de salud del presidente Barack Obama con un sistema que, según él, no dejará a las personas morir en la calle.

Hasta ahora, los electores en cuatro estados han elegido sólo a un puñado de delegados que se necesitan para ganar la nominación de un partido.

Pero esto cambiará con el supermartes, cuando cada partido tenga elecciones en 11 estados. Los demócratas también votan en Samoa Estadounidense.

Los republicanos distribuirán 595 delegados de los resultados del supermartes, casi la mitad de los 1,237 necesarios para obtener la nominación.

Los demócratas distribuirán 865, más de una tercera parte de los 2,383 necesarios.

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