Cruz y rubio ven luces de esperanza
Trump se apodera del supermartes
Con cada victoria, el magnate solidificó su ideología y su llamado rebelde para derrocar el orden político de la nación.
Roberto Costa y Philip Rucker / The Washington Post
Mar 2, 2016 |
0:42
Las victorias del multimillonario se extendieron desde Nueva Inglaterra hasta lo más profundo del sur del país.
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Donald Trump mostró una poderosa ola de votantes, que le otorgaron un sorprendente número de victorias en diferentes estados del todo el país durante el supermartes. Trump terminó uno de los días más trascendentales de la carrera republicana como el favorito inigualable por la nominación presidencial republicana.

Las victorias del magnate multimillonario se extendieron desde Nueva Inglaterra hasta lo más profundo del sur, aunque perdió rotundamente la joya de la corona de la noche, Texas, estado natal del senador Ted Cruz, quien también derrotó a Trump en Oklahoma.

Los resultados del martes exponen algunas vulnerabilidades de Trump: perdió votantes en muchos estados -en donde las encuestas lo marcaban como el favorito- por un amplio margen contra su rival Marco Rubio, una señal de que el senador de Florida pudo haber tenido algún impacto después de los ataques fulminantes sobre el carácter de Trump en los últimos días.

En Virginia -uno de los más grandes de los 11 estados que llevaron a cabo las primarias y caucus y un campo de batalla de las elecciones generales- la victoria de Trump fue una de las más estrechas, contrario a lo que habían indicado las encuestas. Rubio casi logró la victoria, aunque su impulso en los votantes con mayor nivel educativo de los suburbios del norte de Virginia y Richmond no fue suficiente para compensar la fuerza de Trump en el suroeste de Virginia y las zonas rurales.

Las victorias de Cruz también le dieron una nueva visión a su campaña, asediado tras una serie de derrotas se vio obligado a ganar en Texas. Mientras tanto, Rubio tenía en la mira ganar los caucus de Minnesota, y el gobernador de Ohio, John Kasich, buscaba vencer en Vermont, sin éxito.

Aun así, Trump fue dominante. Ganó de manera decisiva en Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts y Tennessee. Con cada victoria, se solidificó una coalición fuerte e ideológicamente diversa de los estadounidenses sobre la clase media trabajadora y su llamado rebelde para derrocar el orden político de la nación.

La noche perteneció a Trump y Clinton, quienes convirtieron el día más ajetreado de las primarias del 2016 en una vitrina para desplegar su fuerza y preferencia entre el electorado.

Desplegando su confianza, Clinton puso la mira en Trump mientras se dirigía a sus seguidores durante su discurso de victoria.

“Queda claro que nunca había habido más en juego durante esta elección, y que el discurso que escuchamos del otro lado nunca había sido más bajo”, afirmó.

Trump también se adelantó a las elecciones generales contra la exsecretaria de Estado, a la que definió como parte del poder político que le ha fallado a los estadounidenses.

“Ha estado aquí por mucho tiempo”, dijo Trump desde su lujoso hotel Mar-a-Lago en Florida. “Si no se ha enderezado, no lo hará en los siguientes cuatro años”.

El dominio de Trump ha sacudido a los líderes republicanos, que temen que no tenga lo necesario para ser electo en una contienda contra Clinton en noviembre. Pese a que Trump ha profesado tener una buena relación con la élite de su partido, advirtió al presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, quien declaró antes durante la jornada que “este partido no depreda los prejuicios del pueblo”. Trump dijo que si no logran establecer una buena relación “tendrá que pagar un alto precio”.

Pero todos los esfuerzos por detenerlo han sido en vano, incluyendo una agresiva campaña por parte del senador de Florida, Marco Rubio, por desacreditar al multimillonario empresario.

Para el senador de Florida, Marco Rubio, la noche se convertía en decepción. Aunque varios funcionarios republicanos le expresaron su respaldo en los últimos días, se mantiene en busca de su primer triunfo.

Sin embargo, Rubio, quien ha lanzado una agresiva campaña para detener a Trump, prometió mantener sus esfuerzos por “desenmascarar la verdadera identidad del líder de esta contienda”.

Las pocas probabilidades del senador de aspirar a la Casa Blanca ahora dependen de su estado natal, que va a las urnas el 15 de marzo. Pero se espera que enfrente nuevos llamados de Trump y otros candidatos de dejar la campaña antes de esa fecha.

A la espera de más resultados, Trump tiene al menos a 192 delegados del supermartes, mientras que Cruz ganó al menos 132. En total, Trump lidera a los republicanos con 274 delegados.

Los triunfos de Sanders fueron de poca ayuda para reducir su desventaja con Clinton, quien se aseguró al menos 436 de los 865 delegados en juego. Sanders tiene al menos 260.

El supermartes es el día más ajetreado de las primarias 2016, con la mayor cantidad de delegados disponibles en una sola jornada. Los demócratas votaron en 11 estados y en Samoa Americana, con 865 delegados en juego. Los republicanos votaron en 11 estados, y 595 delegados.

Los republicanos pasaron meses sin presentarle grandes retos a Trump, asumiendo equivocadamente que su atractivo populista se desvanecería eventualmente. En su lugar, aparentemente sólo se fortaleció, ganando estados y generando apoyo por algunas de sus propuestas más polémicas.

Por su parte, Clinton recuperó el camino luego de un sorpresivo desafío por parte de Sanders. El senador de Vermont obtuvo un triunfo cómodo en su estado natal y dijo a la multitud durante su discurso de victoria que estaba “muy orgulloso de inculcar los valores de Vermont en todo el país”.

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