¡Sorpresa! Cruz, Rubio y Trump no son tan distintos
¿Acaso Donald Trump está mucho más loco o es más extremista que los otros candidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos?
Catherine Rampell
Mar 5, 2016 |
17:26
Foto: Reuters
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¿Acaso Donald Trump está mucho más loco o es más extremista que los otros candidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos?

Ciertamente, en la imaginación popular —y entre las élites del partido— la respuesta parece ser afirmativa: Trump se ha colocado a sí mismo fuera de los límites de la ortodoxia republicana. De ahí, el empuje para que el establecimiento se una en torno a una más alternativa viable y “moderada”. Alguien como Marco Rubio, tal vez, o incluso Ted “No vine a hacer amigos” Cruz, los dos candidatos que luchan por el segundo lugar detrás de Trump y cuyo liderazgo republicano está buscando para rescatar al partido del extremismo de trumpiano.

No estoy convencida, sin embargo, de que Trump esté en el extremo, sobre todo si tomamos en cuenta a los otros contrincantes como sus puntos de referencia. Consideremos las posiciones de los tres principales contendientes en algunos temas de alto perfil. En cuanto a la inmigración, Trump quiere construir un muro, reunir y deportar a unos 11 millones de inmigrantes indocumentados.

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Trump también aboga frecuentemente por no dejar a la gente “morir en las calles” y por permitir que el Medicare negocie los precios de los medicamentos, una postura que generalmente está más asociada con la izquierda que con la derecha. En cualquier caso, en el tema del cuidado de la salud, Trump parece ser más moderado que sus dos rivales republicanos.

Cuando se trata de los derechos humanos, Trump, Rubio y Cruz parecen estar compitiendo por ver quién puede cometer la mayor cantidad de crímenes de guerra.

Trump quiere traer de vuelta el ahogamiento simulado (o waterboarding), además de “algo mucho peor”; por su parte, Cruz quiere bombardear el Medio Oriente hasta que sepamos si la “arena puede brillar en la oscuridad”, y Rubio repetidamente ha declinado responder preguntas sobre el uso de la tortura, no porque encuentre la tortura como algo moralmente aberrante, sino porque no quiere dar su estrategia de interrogatorios a los terroristas.

En el tema de los refugiados sirios, Trump dijo que no dejaría entrar a ninguno (más tarde, dijo que no dejaría entrar a ningún inmigrante musulmán). Rubio también estuvo de acuerdo con que Estados Unidos no debe aceptar a ningún refugiado; mientras que Cruz dijo que dejaría entrar a los cristianos solamente.

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Ninguno de los tres aceptan el consenso científico sobre el cambio climático antropogénico, contra la opinión de la mayoría de los estadounidenses.
Los tres quieren menos medidas de control de armas, contra la opinión de la mayoría de los estadounidenses.

Los tres quieren revertir en todo el país la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, contra la opinión de la mayoría de los estadounidenses.
¿Ya notaron el patrón?

En cuestiones de política, sencillamente no hay mucha diferencia entre Trump y las supuestas alternativas principales. Todas están muy inclinadas hacia la derecha.

Se podría argumentar que los otros han cambiado su posición original hacia la derecha para lanzar los eructos escandalosos de Trump. (Cruz aprobó recientemente la deportación en masa, por ejemplo).
Pero, independientemente de en qué parte del espectro ideológico comenzaron los candidatos, el hecho es que hoy en día los tres son, en gran medida, indistinguibles para la mayoría de las principales orientaciones políticas.

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Lo que diferencia a los demás de Trump no es la sustancia sino el arte de vender. Eso incluye una oratoria más entretenida y los insultos en línea; una mejor mercancía de campaña, y que hace un llamamiento más abierto hacia el racismo y la xenofobia, (hace que los silbatos para perros se vuelvan audibles para los humanos).

Trump puede ser menos civilizado que los demás, pero en la era de los reality shows la incivilidad vende.

Si el establecimiento republicano no quiere alinearse detrás de Trump, tal vez no es porque él está frustrando sus principios más preciados o porque está cometiendo alguna herejía ideológica. Tal vez es demasiado bueno acaparando la atención.

Catherine Rampell es columnista de opinión para The Washington Post.

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