le arrebata florida a marco rubio
Donald Trump consolida su nominación por la candidatura
Hillary Clinton ganó en al menos cuatro entidades; el magnate de bienes raíces también arrasó en cuatro estados, marcando a Florida como el mayor triunfo.
D. Fahrenthold y Rosalind S. Helderman / The Washington Post
Mar 16, 2016 |
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Donald Trump buscó ganar las cinco elecciones primarias para construir una ventaja insuperable. Foto: AP

El Partido Demócrata se acercaba mucho más a la elección de su candidata presidencial. Mientras que el Partido Republicano también se acercaba un poco más hacia el caos.

La exsecretaria de Estado Hillary Clinton ganó al menos cuatro de los cinco estados donde los demócratas votaron el martes, con victorias en Florida, Ohio y Carolina del Norte. Clinton seguía luchando con el senador Bernie Sanders en Illinois, pero estaba debajo de él en Missouri.

“Estamos más cerca de asegurar la nominación del Partido Demócrata y ganar esta elección en noviembre”, dijo Clinton a sus seguidores en West Palm Beach, Florida. Sobre Sanders —que, hasta ahora, ha demostrado poca inclinación para salirse de una carrera que le ha dado un apoyo nacional sin precedentes— refirió: “Quiero felicitar al senador Sanders por la vigorosa campaña que está librando”. Clinton lleva ganados 15 estados, en comparación con las nueve victorias que lleva Sanders.

En el lado republicano, el principal candidato, Donald Trump, ganó un estado clave para su nominación, Florida, con una amplia victoria sobre el candidato nacido ahí, Marco Rubio, otorgándole todos los 99 delegados en juego en dicho estado, el mayor premio otorgado hasta ahora.

Pero pese a su victoria en Florida, Donald Trump perdió en Ohio ante el gobernador de la entidad, John Kasich, mientras los desesperados adversarios del multimillonario tratan de detener su marcha hacia la nominación presidencial del Partido Republicano. Pero, sin los 66 delegados de Ohio, Trump ahora se enfrenta a un difícil camino para llegar a la mayoría de los delegados necesarios para evitar una convención republicana controvertida, en la que no importarían los delegados de ninguno de los candidatos.

En esa situación caótica —que no se ve en el Partido Republicano desde 1976— los líderes pueden elegir a uno de los candidatos que ya abandonó la contienda o a alguien totalmente nuevo. Si su elección no es Trump, el partido podría enfrentarse a la ira de sus partidarios o incluso a una candidatura independiente del propio Trump.

La victoria de Kasich, obteniendo todos los 66 delegados de Ohio, fue crucial para desacelerar el impulso de Trump; aunque éste llegó al martes con la mayor cantidad de delegados, ha conseguido un poco más de 50% de ellos. Si ese ritmo continúa, no lograría la mayoría que requeriría para asegurarse la nominación en la convención del partido en julio. El resultado podría ser una convención disputada, que crearía un desenlace imprevisible.

Por otro lado, Marco Rubio abandonó la contienda por la nominación habiendo ganado 167 delegados para la Convención Nacional Republicana.

La mayoría de esos delegados será libre de apoyar al candidato de su elección, a menos que Rubio trate de revivir su campaña en una convención muy cerrada.

Las reglas del Partido Republicano exigen que los delegados voten por el candidato que los obtuvo en la primera ronda de votación de la convención. Pero la mayoría de los partidos estatales liberan a esos delegados si su candidato ya no está en campaña.

Si Rubio regresa a la contienda, conserva sus delegados y puede pedirles que apoyen a otro candidato, pero no están obligados a hacerlo.

El gobernador de Ohio, John Kasich, se anotó su primera victoria en la competencia. Alejado de la retórica ruidosa, a menudo beligerante, que han intercambiado sus rivales republicanos, Kasich ha buscado distinguirse como el candidato con mensaje positivo. Evitó las críticas directas sobre Trump hasta días recientes, cuando expresó preocupación porque el multimillonario estaba alentando a la violencia en sus mítines.

Trump buscó ganar las cinco elecciones primarias del martes para tratar de construir una ventaja insuperable en el indispensable recuento de delegados. El impetuoso y controversial astro de programas de telerrealidad ha puesto de cabeza a la dirigencia republicana al ganar la mayoría de las contiendas estado por estado para obtener delegados, los cuales escogerán al nominado presidencial.

Trump ha capitalizado el enojo de los estadounidenses con los políticos de Washington, persuadiendo a los votantes con su simple promesa de hacer a Estados Unidos grandioso otra vez.

Con 107 delegados aún por asignar, Trump contaba con 621 delegados. Cruz tenía 396; Kasich, 138, y Rubio abandonó la contienda con 168. Se necesitan 1,237 delegados para ganar la nominación presidencial republicana.

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