España vuelve a las urnas con la obligación de formar gobierno
El fracaso para lograr consensos entre fuerzas de derecha (PP y Ciudadanos) e izquierda (PSOE y Podemos) opacó el júbilo de las elecciones de diciembre, que pusieron fin a la tradición bipartidista para dar espacio a los partidos emergentes Podemos y Ciudadanos.
Julio Sánchez Onofre
Jun 25, 2016 |
20:28

Barcelona.- Este domingo, España vuelve a las urnas. La falta de un acuerdo entre las distintas fuerzas políticas representadas en el Parlamento al investir un Presidente del gobierno central resultó en el escenario menos esperado en los comicios del 20 de diciembre: medio año después, los ciudadanos españoles tendrían que acudir nuevamente a votar.

El fracaso para lograr consensos entre fuerzas de derecha (Partido Popular-PP y Ciudadanos) e izquierda (Partido Socialista Obrero Español-PSOE y Podemos) opacó el júbilo de las elecciones de diciembre, que pusieron fin a la tradición bipartidista para dar espacio a los partidos emergentes Podemos y Ciudadanos. En un sistema parlamentario como el español, es el Congreso el que nombra al presidente del gobierno; y la falta de una mayoría absoluta de un partido, conlleva el reto de forjar alianzas para conformar el nuevo gobierno.

“La cultura del pacto históricamente no ha existido. Todos los partidos políticos se pusieron muchos límites y muchas líneas rojas y evidentemente el PP (la fuerza más votada) se borró de la investidura y ni intentó pactar. Entre los otros tres partidos había muchas líneas rojas y al final no pudieron pactar”, explicó Bernat Surroca, politólogo y periodista por la Universidad Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona.

La XI Legislatura duró 111 días hasta que se disolvieron las Cortes Generales, el 3 de mayo del 2016. Durante este periodo, Mariano Rajoy rechazó presentarse a un debate de investidura ante el Parlamento y el líder socialista Pedro Sánchez falló en su intento de convocar a las fuerzas políticas de izquierda —tras un pacto que celebró con Ciudadanos— para presidir un nuevo gobierno. Esto fue reflejo además de las diferencias entre los distintos proyectos políticos.

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“Hay desacuerdos sobre cuáles son las mejores soluciones a los problemas que están planteados. El derecho a decidir de Cataluña, el combate al desempleo, la manera de cumplir las exigencias de Europa sobre el límite del déficit público, la respuesta al terrorismo internacional —los cuatro partidos más votados no han firmado el acuerdo para la lucha antiyihadista—, la manera de entender la unidad territorial y cómo hay que responder a los movimientos independentistas; hay también desacuerdos en cómo entender políticas sociales”, explicó María José Canel, catedrática de Comunicación Política de la Universidad Complutense de Madrid.

Ahora, rumbo al 26 de junio, no existen indicios que sugieran que se han superado los obstáculos para formar gobierno: “Ni el PP ha modificado su línea roja que es que tiene que presidir Mariano Rajoy (secretario general y candidato del PP y actual presidente en funciones); ni el PSOE ha modificado su línea roja que es que todo menos el PP; ni Ciudadanos, que es nunca con Podemos; ni Podemos ha modificado su línea roja que es que quiere el referéndum de autodeterminación”, observa María José Canel.

La configuración de acuerdos entre fuerzas sin mayoría absoluta es un desafío ahora más evidente, con una mayor presión para evitar otro periodo sin gobierno. Esto ha provocado movimientos de piezas sobre el tablero de ajedrez electoral. Uno de ellos, la coalición que Podemos, y sus confluencias regionales independentistas, han forjado con Izquierda Unida (IU), el quinto partido más votado en diciembre. Bajo el nombre Unidos Podemos, encabezada por Pablo Iglesias, esta fuerza se perfila a ser la segunda más votada este fin de semana, superando al PSOE que abandera Pedro Sánchez.

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El sondeo del Gabinete de Estudios Sociales y Opinión Pública (GESOP) para El Periódico de Andorra, publicado el jueves, da a la coalición Unidos Podemos un 23.6% de los votos y de 83 a 87 escaños en el Parlamento. Esto lo coloca por encima del 20.6% de los votos y 69 escaños que obtuvo en diciembre, y por encima del PSOE que perfila el 21.7% de los sufragios en estos nuevos comicios. Ciudadanos ahora tendría el 15.2% de los votos y de 40 a 44 escaños, según el sondeo

El PP, por el contrario, ha ido en retroceso, golpeado por los escándalos de corrupción tanto a nivel gobierno —el último data del martes cuando se reveló que el que el Ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, y el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, bajo la aprobación de Rajoy, conspiraron para incriminar a líderes independentistas— y en las cúpulas del partido en distintas comunidades autónomas como Valencia. El sondeo del GESOP aún coloca al PP con la mayoría de votos (28.2%) pero con menos escaños que en diciembre, de 123 a un rango de 114-118.

Con este escenario, los expertos prevén una relajación en los puntos críticos. María José Canel, de la Universidad Complutense de Madrid, ve por un lado una relajación en la rigidez sobre el referéndum de autodeterminación que piden los independentistas para Cataluña.

“Es posible que Iglesias y Podemos busquen un manejo semántico para calmar a los dos extremos. El PSOE siempre ha exigido que cualquier proceso se haga dentro de la legalidad. Esto es que el referéndum sea resultado de un acuerdo del Parlamento Nacional, no sólo del catalán, y que por tanto toda la población española decide y no solo la catalana. Ese sería un proceso en la legalidad”, comentó.

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El politólogo Bernat Surroca también observa una relajación en este punto, que eventualmente haría viable un pacto entre el PSOE y la coalición Unidos Podemos en caso de que los socialistas queden como tercera fuerza: “para facilitar las negociaciones con PSOE, Podemos ha propuesto ya negociaciones en paralelo, negociar gobierno con un lado y el referéndum por el otro porque así pueden avanzar en la formación de gobierno” encabezado por las izquierdas. Ciudadanos, que pelea el electorado de los indecisos de derechas, podría llegar a un acuerdo con el PP sólo si Rajoy desiste de presidir el gobierno central, según deja entrever su líder Albert Rivera.

“PSOE sigue diciendo que no pactará con Podemos porque confía en que no habrá sorpasso, pero en caso de que se confirme el sorpasso, ya veremos qué hace el PSOE. Ahora será el PSOE quien decidirá si apoya a Unidos Podemos o si apoya cualquier otra fórmula. Esa decisión va a ser histórica, si apoya a Podemos o permite un gobierno con otro partido”, matizó Surroca.

julio.sanchez@eleconomista.mx

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