conferencia de prensa
México, la tercera obsesión de Donald Trump
Frente a 250 periodistas y el mundo entero como espectadores, el presidente electo Donald Trump asegura que México pagará el muro.
Fausto Pretelin Muñoz de Cote
Ene 12, 2017 |
1:34
Donald Trump, en el momento en que regaña al periodista Jim Costa, de la CNN. Foto: AP
relacionadas
compartir

Donald Trump preparó su conferencia de prensa como si se tratara de una batalla más rumbo a la Casa Blanca. Es su estilo cuando se presenta ante el escrutinio de la prensa. Pero la sesión de tuvo un contexto diferente al acostumbrado. Un documento filtrado a la CNN y transmitido la noche del martes sobre las que parecen ser sus obsesiones de vida, el sexo y los negocios, lo desestabilizó emocionalmente. Trump estaba enojado. Lo suficiente como para utilizar mayúsculas en sus mensajes tuiteros horas antes de que iniciar la conferencia: “NO TENGO NADA QUE VER CON RUSIA. ¡NI NEGOCIOS, NI PRÉSTAMOS, NI NADA!”.

El presidente electo fue tan grosero como lo fueron el precandidato y el candidato republicano Donald Trump. Su desprecio hacia Jim Costa, periodista de la CNN, fue para Trump una especie de ajuste de cuentas. “Usted me está acusando, déjeme preguntar”, se defendió Costa. “Falso periodista”, sentenció Trump.

El muro

Trump no está en campaña, por lo que no tendría que mentir. Reveló lo que se convertirá en su tercera obsesión, México.

Tan pronto como termine de decorar su despacho Oval, el presidente de Estados Unidos entrará en negociaciones con el presidente Peña Nieto. “México pagará el muro”. Esa amenaza ya tiene forma de ficha de ajedrez, y la utilizará para intentar un jaque a su vecino.

Durante la rueda de prensa, Trump afirmó que México reembolsará a Estados Unidos por la construcción. “Podría esperar un año y medio hasta que terminemos nuestras negociaciones con México, las cuales empezarán de forma inmediata tras llegar a la Casa Blanca, pero no quiero esperar”. Entre desfachatez y descaro insistió Trump: “México, de alguna forma, nos reembolsará por el coste del muro. Eso ocurrirá, sea a través de un impuesto o un pago. Es menos probable que sea un pago, pero ocurrirá”, agregó. Para redondear su cinismo, Trump sostuvo que respeta al gobierno de México, al que describió como muy amable. “Tengo a mucha gente que proviene de México trabajando para mí. Son fenomenales”, dijo.

Trump ya puso nombre y apellido del operador de la construcción del muro: Mike Pence, su vicepresidente.

Conflicto de interés, 
por cuatro años

Durante 58 minutos, con una escenografía de despacho de abogados (decenas de carpetas sobre una mesa) y más de uno de los 250 periodistas insultado por el próximo presidente de Estados Unidos, llegó el turno al entorno de sus negocios. ¿Venderlos? Imposible. Los meterá en un laberinto cuya salida ética es indescifrable. Trump cederá el “control total” a dos de sus hijos, Eric y Donald. Así, de acuerdo a su esquema ético, evitará los conflictos de interés.

Su conglomerado de negocios “lo dirigirán de manera muy profesional. No discutirán más conmigo”. Faltó escuchar un amén tras un obligatorio acto de fe que ayude a sustentar su promesa.

Para generar credibilidad en su promesa, y como si se tratara de un reality show, Trump pasó al frente a la abogada Sheri Dillon. Frente al patrón dijo que el presidente electo diseñó un plan para “aislar totalmente” a Trump.

Para contagiar sus promesas de dosis de realismo y encontrarse con alguna sonrisa en un entorno complejo, Trump elaboró una paráfrasis: “Espero regresar en ocho años y decir: ‘Oh, han hecho un buen trabajo’. Si en cambio, hacen un mal trabajo, diré: ‘¡Están despedidos!’”, en su estilo característico de programa de televisión The Apprentice.

China, otro malestar

“China se está aprovechando de nosotros económicamente y ahora nos va a respetar más. Tenemos que mejorar nuestros acuerdos comerciales”, mencionó Trump para cumplir con la lista de países que utilizó para amenazarlos durante su campaña. La política de “una sola China”, que ha sido utilizada por Estados Unidos durante las últimas décadas, ha sido cuestionada por Trump, y materializó la duda después de su victoria electoral con la llamada de 10 minutos a la presidenta de Taiwán.

Ayer, Trump recordó que “China también nos hackea”. Lo hizo para atenuar el entorno en el que se encuentra por los documentos que ha recibido de órganos de Inteligencia.

Rumbo a lo desconocido

Y llegó el final. Fue la primera conferencia en casi seis meses de silencio. Trump ya se había acostumbrado a los tuits. Una atmósfera en donde puede bloquear las cuentas de la gente que le parece despreciable, o en el mejor de los casos, incómoda.

Mal augurio de lo que vendrá. La prensa es vista por Trump como si se tratara de un equipo de malosos encabezados por Xi Jinping o por “violadores mexicanos”.

El narcisismo no tiene remedio, y menos en la persona que se encuentra a pocas horas de convertirse en el presidente número 45 de Estados Unidos.

La incertidumbre en época del tiempo real y de la revolución de la tecnología ya tiene fecha de inicio: 
20 de enero.

México ya despejó lo que en su momento parecía ser una incógnita. Después del sexo y los negocios, el país se ha convertido en la tercera obsesión de Donald Trump.

¿Quién pagará el muro? Una pregunta que inquieta.

0 Comentarios
Comentarios