Águila o sol en el 60 aniversario de la UE
Por Europa y por el mundo, las Mañanitas el 25 de marzo por sus 60 años y muchos más.
Jordi Bacaria
Mar 23, 2017 |
22:36
En París se puede observar el grado de multiculturalidad en muchas de sus calles, sobre todo, en sus cafés. Foto: Shutterstock
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Los 60 años de los Tratados de Roma no han sido un camino fácil. Siempre hubo momentos difíciles aunque actualmente hay prácticamente una unánime coincidencia entre los europeístas de que es el peor momento de esta larga historia.

Los dos llamados Tratados de Roma se firmaron el 25 de marzo de 1957 y fueron el origen de la Unión Europea actual que se constituyó por el Tratado de Lisboa en diciembre del 2007, y es el que da personalidad jurídica propia para firmar acuerdos internacionales comunitarios. Los dos tratados que celebran el aniversario son el de la Comunidad Económica Europea (CEE) y el de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom), que fueron firmados por seis países: Alemania Federal, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos. Estos dos tratados junto con el que se firmó en Paris en 1951 el de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) son los que dieron origen a las Comunidades Europeas.

La historia de la Unión Europea ha consistido en un avance continuo de construcción institucional de nuevos tratados, algunos de difícil articulación como el de Maastricht en 1992, que da paso a una organización internacional de carácter político. Éste tiene como piezas fundamentales la creación del euro e incorpora lo que se conoce como espacio Schengen que permite la libre circulación de las personas sin controles fronterizos. En este espacio no participan todos los Estados de la UE, aunque si forman parte algunos que no son de la UE y se benefician todas las personas que circulan por él sean o no ciudadanos europeos.

En esta larga y alambicada construcción institucional supranacional, se ha pasado sucesivamente de 6 a 28 miembros. Sin embargo, en el momento actual se da por primera vez un grave punto de inflexión con la salida inminente del Reino Unido después del referéndum del Brexit. También es preocupante la suspensión por parte de algunos países de la libre circulación transfronteriza de personas a raíz de la crisis de los refugiados. Con la crisis del euro no se pudo avanzar en la línea de los acuerdos comunitarios y se firmó en el 2012 (por sólo 25 Estados miembros), un tratado internacional que no es de carácter comunitario llamado Pacto Fiscal Europeo. Este tipo de soluciones no comunitarias se ha repetido en el Acuerdo entre la UE y Turquía de 18 de marzo del 2016 por el cual el Tribunal de Justicia de la UE declaró en febrero del 2017 que dicho acuerdo no ha sido tomado por la UE sino por sus Estados miembros como actores de derecho internacional y el Tribunal General se declara incompetente para conocer y resolver los recursos interpuestos por tres solicitantes de asilo contra la declaración UE-Turquía que tiene por objeto resolver la crisis migratoria.

La situación actual conduce a conclusiones excesivamente pesimistas con el Brexit gravitando entre el riesgo de una mala salida y la oportunidad de una solución no deseada. El crecimiento de los populismos por el momento abortados en el caso de los Países Bajos, aunque con las incertidumbres de las próximas elecciones en Francia y Alemania. El desafío a la UE de los gobiernos nativistas con democracias iliberales en algunos países del grupo Visegrado. Las presiones migratorias y de los refugiados por la difícil situación en origen por falta de desarrollo económico o por las guerras, cuyos acuerdos con los países vecinos para que hagan de tapón, no son fáciles de articular.

Estamos en el punto más crítico de la historia de estos 60 años y sólo se puede resolver avanzando hacia una mayor integración o con el colapso. El futuro de Europa se puede resolver por la vía de más y mejor Europa para aquellos Estados que quieran avanzar en la integración, dejando la libertad de quedarse en un segundo o tercer nivel para aquellos que prefieran la soberanía nacional a la supranacional. Una UE de distintas velocidades se acabará imponiendo. En uno o dos círculos aquellos que no quieran ir más allá de un mercado común y en el núcleo los que quieran avanzar hacia los Estados Unidos de Europa. Demandas ciudadanas como #MarchForEurope2017 promovido por el Movimiento Federalista, llamando a la mayor manifestación de europeístas los días 24 de marzo en muchas ciudades europeas y el 25 en Roma son el mejor indicador que la Europa unida sigue siendo un objetivo factible alcanzados sus 60 años. Las críticas de Donald Trump a la UE también contribuyen en estos momentos críticos, a estimular la unidad de acción proEuropea en lugar de debilitarla.

Desde una perspectiva crítica norteamericana se puede considerar que la enmarañada construcción supranacional europea después de 60 años de historia no ha colmado las expectativas de conseguir una más estrecha unión en su vertiente política. Sin embargo, hasta el momento se demuestra, que incluso con la petición unilateral de salida de uno de sus Estados miembros, la construcción y la integración económica resiste. Por lo menos si lo comparamos con la súbita fragilidad que ha mostrado el TLCAN.

Águila o sol en la Unión Europea, el resultado no es aleatorio. Se puede influir y se debe influir a favor de los valores, de la democracia y de la integración. En contra del unilateralismo, el aislacionismo y el proteccionismo. Por Europa y por el mundo, las Mañanitas el 25 de marzo por 60 años y muchos más.

**Director del CIDOB-Barcelona Centre for International Affairs

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