¿Cómo le fue a Trump en sus primeros 90 días?
Donald Trump no ha sido un presidente muy popular y tras 90 días en el cargo parece que no está en el sendero indicado.
Ruy Alonso Rebolledo
Abr 20, 2017 |
18:05
Foto: Reuters

Así como las campañas políticas por la presidencia de Estados Unidos culminaron con la elección colegiada, seguido del día en el que asumió la presidencia, este jueves 20 de abril se cumplen 90 días del gobierno de Donald Trump.

Se fueron los primeros tres turbulentos meses de presidencia estadounidense en manos del republicano que no pertenece a la clase política y que prometió liberar a la política de ese país de las mañas arraigadas, además de otras promesas xenófobas y contrarias a las políticas comerciales y económicas que no comulgan con la tendencia marcada en los últimos años por Estados Unidos.

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Por ejemplo, según economistas consultados en un sondeo hecho por la agencia británica de noticias, Reuters, el crecimiento económico de Estados Unidos no logrará este año (2017) ni el próximo (2018) la meta del 3% propuesta por el nuevo Gobierno, ni aunque se implemente algún tipo de estímulo fiscal o se modifiquen las leyes impositivas, ambas medidas propuestas por Trump. Los resultados de la encuesta realizada a más de 100 economistas, mostró que el crecimiento económico promediaría 2.3% este año y 2.4% en el 2018.

Las acciones económicas que dijo Trump que su gobierno tomará han preocupado a líderes financieros mundiales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). La congregación juntó en Estados Unidos este jueves 20 de abril a los 189 miembros de estas instituciones, con la agenda de "Estados Unidos, primero" de Trump, a sólo dos manzanas de la Casa Blanca. Discutirán la forma en la que pueden persuadir al mandatario para que sus políticas se alejen del proteccionismo y apoyen el libre comercio y la integración global.

Socialmente Donald Trump no ha sido un presidente muy popular. Se pensaba que al tomar las riendas de la Casa Blanca el empresario sólo antagonizaría con sus opositores y sus primeros días y sus primeras acciones mostraron que así sería, con la firma de distintas órdenes ejecutivas que volvieron a mostrar las profundas divisiones del país cuando distintos grupos se opusieron abiertamente al contenido y, por ende, las consecuencias de lo ordenado por Trump.

Trump dio órdenes de control migratorio aplicados a personas que visitan Estados Unidos provenientes de países de mayoría musulmana. Al final esta orden fue bloqueada por jueces federales después de una importante oposición civil y judicial. Trump dio autorización para reactivar la construcción de los oleoductos Keystone XL y el otro ubicado en Standing Rock; ha hecho todo lo posible por entorpecer el derecho al aborto; cancelar el crecimiento de la burocracias estadounidense exceptuando un crecimiento autorizado del ejército estadounidense; cambiar por completo el sitio web de la Casa Blanca y retirar la versión en español del sitio y aceptar que la tortura funciona.

También empezó a dar marcha atrás al Affordable Care Act, uno de los programas insignia de la administración de Barack Obama. Presentó, junto con miembros del Partido Republicano su propia versión del programa con el que reemplazaría el legado de Obama y aquí se topó con pared ya que no logró el apoyo de los demócratas y falló al conseguir el apoyo de la mayoría republicana en el congreso. Si al principio de la administración parecía que encontraría una ruta casi pavimentada hacia la aplicación de su proyecto al tener el control republicano en el congreso, la realidad ha mostrado que ni siquiera ha logrado consenso con todos los grupos republicanos, lo que le ha dificultado continuar con su visión.

La aún joven presidencia de Trump ha mostrado una muy visible inexperiencia política y la mayoría de las batallas que han enfrentado al frente de la nación más poderosa del mundo, han saldado con dolorosas derrotas y, ante los ojos de los estadounidenses, no hay otro culpable de su ineficiencia que el mismo.

En el ámbito político Trump se ha enfrentado frontalmente, con la burocracia norteamericana, con las Cortes, con los demócratas en el Congreso, con el público, con los medios de comunicación y finalmente con los republicanos en el Congreso.

En los primeros 79 días de gestión, Donald Trump se convirtió en el presidente estadounidense más impopular de los últimos 72 años, según información sobre la aprobación y desaprobación de los presidentes de Estados Unidos recopilados por el portal de estadísticas y política fivethirtyeight.com. Ese día Trump alcanzó un nuevo mínimo de aprobación al tocar un 40.4%, se trata del porcentaje más bajo de aprobación, y de paso el más alto en desaprobación (53.9%), de cualquiera de los otros los 12 presidentes estadounidenses que le precedieron (sólo figuran una docena de presidentes porque son los datos históricos con los que se cuentan).

Aunque las cifras han mejorado ligeramente al día de hoy (90 días en el cargo, 51.8% desaprobación y 41.9% de aprobación) el mandatario estadounidense aún retiene el título del presidente más impopular de ese país.

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Buena parte de la ayuda que recibió Trump para llegar a la Casa Blanca provino a un grupo de votantes que no necesariamente eran partidarios o estaban de acuerdo con él, pero estaban dispuestos a darle una oportunidad. Casi el 20% de los votantes en las elecciones presidenciales de 2016 no apoyaba ni a Trump ni a Hillary Clinton, según las encuestas de salida el día de la elección, y sin embargo el magnate ganó con la ayuda de ese grupo 47% de la ayuda para el republicano y 30% para la demócrata). Eso hizo la diferencia.

A medida que se aproxima la primera gran prueba política para Trump(los primeros 100 días de manadato), su presidencia hasta ahora se caracteriza por índices de aprobación bajos, una victoria de la Corte Suprema (la elección de Neil Gorsuch), bloqueos de órdenes ejecutivas y un fracaso en el proyecto de ley republicano de salud.

Este grupo aún ofrece información útil para comprobar la intención de voto en las elecciones del 2018. Son un grupo que ofrece la posibilidad de medir el clima político de por sí, inestable. Una vez más, su apoyo podría significar la diferencia entre una exitosa presidencia de Trump o un rotundo fracaso, ya que se juega si el Partido Republicano mantiene o pierde la Cámara de Representantes.

FiveThirtyEight.com se asoció con la encuestadora, SurveyMonkey, para entrevistar a más de 7,000 estadounidenses sobre cuán entusiastas seguían sobre su voto para el presidente Aproximadamente el 15% de los votantes de Trump dijeron que no estaban emocionados de haber votado por él. Pese a que el presidente no es querido o apoyado, este grupo no ha volteado su apoyo hacia otro lado, pero el imberbe gobierno de Trump aún no puede respirar tranquilamente.

El pasado martes 18 de abril, un joven candidato demócrata, casi desconocido, Jon Ossoff, se impuso en la primera vuelta de una elección legislativa parcial en Georgia, considerada por muchos expertos y politólogos como una primera prueba de resistencia contra el presidente Donald Trump; Ossoff no alcanzó el 50% para evitar una segunda ronda, así que su victoria aún no es definitiva y la segunda vuelta será pasando los 100 días de mandato, el 20 de junio próximo. Una victoria final del demócrata Ossoff significaría un duro golpe para Trump y los republicanos en la batalla que se avecina con intenciones de mantener o perder el control del Congreso.

Pero Ossoff, de 30 años, esperaba capitalizar la escasa popularidad de Trump y hacer de estos comicios una prueba decisiva de la influencia de Trump en los primeros 100 días de presidencia, en una circunscripción al sureste de Estados Unidos que está en manos de los conservadores desde hace casi 40 años. Aunque obtuvo con amplitud el primer lugar con 48.1% de los sufragios, Ossoff enfrentará en la segunda vuelta a la republicana Karen Handel, ex secretaria de Estado de Georgia, que obtuvo el 19.8% de los votos.

"Los demócratas fracasaron en Kansas y ahora fracasan en Georgia", tuiteó Trump, haciendo una referencia directa a la elección la semana pasada para el Congreso, en un suburbio de Wichita, donde los demócratas no consiguieron la cantidad de votos que esperaban. "Esto ahora es Hollywood vs. Georgia el 20 de junio".

Los demócratas "buscaban una victoria anoche y perdieron", declaró al día siguiente el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, que advirtió la posibilidad de que Trump acuda a Georgia a hacer campaña para la segunda vuelta.

Los demócratas contaban con la impopularidad de Trump para beneficiar a su candidato en la ciudad de Atlanta. Según datos publicados por la agencia de noticias AFP, sólo el 45% de los estadounidenses piensa que el mandatario estadounidense cumple con sus promesas de campaña; en febrero el porcentaje de los que pensaba que sí lo hacía era del 62 por ciento.

Este sentimiento puede estar influenciado en parte por la innumerable cantidad de desmentidos y confrontaciones con la realidad que ha sufrido la presidencia de Trump. La última fue la de eliminar la relación que tiene el poder político con el poder del dinero. La Comisión Federal Electoral estadounidense difundió los registros de contribuciones a la comisión de investidura de Trump, y que el que el mandatario expresó explícitamente en contra de la influencia corruptora de los grandes donantes durante su campaña. Multimillonarios, empresas y varios dueños de equipos de la NFL donaron 107 millones de dólares a la comisión de investidura del presidente Donald Trump. Trump duplicó lo recibido por Barack Obama, quien recaudó 53 millones de dólares en contribuciones para estos fines en el 2009.

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Además de esos constantes descalabros ambos resultados electorales (Kansas y Georgia) muestran que Trump y los republicanos se enfrentan a un público que no ve con malos ojos elegir a los demócratas como contrapeso a un presidente impopular y al balance en ambas cámaras del congreso. Si Trump no ha tenido unos primeros 90 días fáciles como él pensaba, perdiendo el congreso el próximo año, podría terminar por delinear el fracaso de un presidente impopular y que habló demás.

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