Ventajas de invertir en empresas de baja capitalización

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Redacción / El Economista

La capitalización bursátil es un indicador del valor de una empresa, pero no dice nada sobre su deuda, ya que es imposible inferir a través de ella si la organización está endeudada o no, porque que sólo provee información acerca del tamaño de su emisión de papeles, consideró Gustavo Neffa, experto de Sala de Inversión América.

Agregó que este indicador representa cuánto vale en el mercado o, lo que es lo mismo, a cuánto equivale el paquete de todos los accionistas, lo que incluye tanto los papeles del grupo controlador como los de los inversionistas minoritarios y el capital que flota en la Bolsa, si se trata de una firma abierta o pública.

“Cuando se habla de acciones, la palabra valor puede significar varias cosas. Por un lado, se toma el valor nominal, que surge de dividir el capital social de la compañía por el número de papeles emitidos. Este dato tiene poca relevancia en términos económicos, pero mucha en términos contables”, expresó.

Añadió que por otro lado, está el valor de mercado, es decir, el precio de cotización de la empresa en Bolsa, que surge de la oferta y la demanda que varía continuamente.

Gustavo Neffa, mencionó que finalmente, se encuentra el valor de mercado de una empresa, que es la capitalización bursátil o el precio de cotización multiplicado por el número de acciones emitidas (ordinarias y preferidas).

VALOR INEXPLOTADO
El especialista mencionó que siempre ha existido una opinión desalentadora acerca de las compañías de baja capitalización bursátil, las denominadas "small caps".

“Esto se debe a que son las más volátiles y con menor información en los medios especializados o, al menos, con menor cobertura por parte de los analistas”, indicó.

Agregó que a los mercados no les gusta la incertidumbre y la desinformación, por esta razón la opinión no suele ser positiva y las firmas más grandes siempre han gozado de una mayor reputación.

POTENCIAL
Las pequeñas empresas suelen ser el ejemplo de compañías en las que existe mucho valor inexplotado, a costa de querer sufrir la elevada volatilidad que poseen sus acciones, consideró Gustavo Naffa.

Señaló que este tipo de organizaciones pueden ser atractivas para aquellas personas pacientes, dispuestas a esperar que maduren, ya que ofrecen mayores posibilidades de ganancias en el largo plazo.

“Las ventas y los beneficios suelen ser elevados en términos relativos, en comparación con sus valuaciones bursátiles, porque el mercado les colocó una cotización demasiado modesta”, opinó.

El experto indicó que estas empresas se ubican en un lugar menos explotado y, como los volúmenes negociados son menores, los precios son más volátiles que en el caso de las acciones líderes.

Finalmente, mencionó que el inversionista tiene que tomar en cuenta otro factor, que es la capacidad de generar crecimiento, lo que significa que estará dispuesto a pagar más por aquellas empresas que tengan una tasa de crecimiento de sus ventas y de sus ganancias más elevadas.

fondos@eleconomista.com.mx

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