Joan Lanzagorta
La próxima vez que pensemos que los problemas del país se dan porque los políticos no se ponen de acuerdo, pensemos también en qué estamos haciendo nosotros para ponernos de acuerdo con las personas que piensan diferente.
De nada nos sirve dominar todas las herramientas de nuestra economía si no sabemos lo que queremos construir.
Esta columna no es de política, y nunca ha pretendido serlo. No ha sido mi objetivo comparar aquí las propuestas, ofertas y opiniones de los diferentes candidatos y demás actores de la vida pública nacional. Ésa es responsabilidad de los analistas especializados.
Existen algunos casos en los que, a pesar del riesgo, vale la pena consolidar las deudas. Sin embargo, no resuelven el problema de fondo.
Esta situación implica, de alguna forma, tomar un préstamo y, con el importe, liquidar otros compromisos adquiridos con anterioridad.




