13 razones (por las que no)
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May 16, 2017 |
21:37
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Las Horas Perdidas
Ricardo García Mainou
Columnista en El Economista
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Es la serie más popular de la corta historia de Netflix, pero su insólita popularidad ha puesto a padres, escuelas y psicólogos de cabeza para encontrar la forma adecuada para abordar uno de los temas más espinosos en la adolescencia: el suicidio.

La serie 13 Reasons Why tiene suficiente solvencia técnica, es visualmente atractiva y bien actuada; sin embargo, en más de un sentido es basura. Para analizarla, tendré que mencionar puntos clave. Si el lector es sensible a los spoilers, no siga.

La premisa es simple. En una preparatoria típica de California 
Hannah, una alumna, se suicida. Antes de cortarse las venas (literalmente) deja una caja de zapatos con siete cassettes grabados con las razones que la llevaron al suicidio.

Durante cada episodio, Clay, uno de sus poquísimos amigos y amor platónico, escucha media cinta, mientras contrasta el tiempo presente con sus dolorosos recuerdos de Hannah. La idea: quienes tuvieron la culpa de su suicidio deberán
escuchar los cassettes y al final pasarlos al siguiente “culpable”. Si no lo hacen, la verdad se hará pública.

1. La serie completa es una fantasía de suicidio adolescente. “Me voy a matar y todos van a sufrir y van a ver por qué me obligaron a suicidarme y se van a sentir muy mal”.

2. No señala que Hannah tenga responsabilidad alguna en su decisión de quitarse la vida (o vengarse de sus compañeros).

3. Se centra en que los jóvenes merecen el espejo cruel de las palabras de Hannah para afrontar su propia malevolencia y egoísmo pueril.

4. No hay redención posible. Incluso Clay es señalado como culpable (y se siente culpable), cuando su culpabilidad es más que cuestionable. En lugar de discurrir sobre la fragilidad emocional del adolescente y la manera en que suele echarse encima culpas que no son suyas, la serie parece regocijarse en el teen angst puro: se sienten culpables porque lo son: ellos básicamente la mataron.

5. El argumento tramposo del “efecto mariposa”. La metáfora sobre la imposibilidad de determinar causas y efectos en la naturaleza es usada por Hannah chapuceramente para sobrevalorar insignificancias. Si cada uno de los “culpables” no hubiera hecho algo mínimo, como reírse en el pasillo, ella no se hubiera suicidado.

6. ¿Por qué cassettes? (a) Contribuye a una imagen vintage y un tanto hípster, complementada por una banda sonora que va desde Joy Division hasta St.Vincent, de Echo & the Bunnymen a Selena Gomez (una de las productoras). (b) La idea del cassette aleja “los secretos” del indiscreto Internet. Convierte cada cinta en un receptáculo único y frágil de la “verdad” (y obliga al protagonista a cargar un walkman).

7. Hannah toma terribles decisiones. Se agobia por naderías y se mete en la boca del lobo media docena de veces. ¿Por qué? Como no asume ninguna responsabilidad, le pasan cosas porque es joven e ingenua y no tendría que ser tratada así.

8. Un grupo de estudiantes le hace la vida imposible a Clay para que no revele la existencia de las cintas. Como todo paradigma de conspiración de la tele, es un grupo dispuesto a todo para que sus secretos se guarden.

9. Oportunidad perdida. Evidentemente lo que dice Hannah fue “verdad” para ella, pero la serie nunca aborda la idea de que la realidad es un tanto distinta a la percepción individual. En The Affair, la subjetividad del punto de vista se exhibe como la imposibilidad de conocer lo que realmente pasó; en Por 13 razones hay una sola verdad y es la de Hannah.

10. Los adultos en la serie son caricaturas desde la óptica adolescente de Hannah, pero también cuando vemos sucesos que ella no vivió o relata. Ninguno exhibe madurez, son púberes cuarentones.

11. Se equipara con igual valor la culpa de quien hace una lista burlona con quien publica un poema sin permiso o quien abusa sexualmente de alguien. Todos son igualmente culpables porque ella se suicidó.

12. Presentar el suicido de Hannah en forma gráfica junto a toda esa retórica de justificación es la mayor irresponsabilidad de los creadores. Es una receta para ser seguida por cualquier adolescente inestable.

13. La serie busca apelar (o quizá debería decir “explotar”) a la fragilidad psicológica de un segmento social para encontrar popularidad disfrazada de hipócrita denuncia social.

@rgarciamainou

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