Mercado de arte

Cuatro artistas hablan de su percepción general del mercado y cómo éste influye en su trabajo, si es que tiene alguna influencia.

“Un día comencé a coleccionar, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble e implacable amo”, dice César Cervantes, coleccionista de arte, parafraseando a Truman Capote. Cervantes ha conciliado su interés por el arte con su labor como empresario -es Director Corporativo de Taco Inn.

La madurez del mercado del arte mexicano requiere un mayor enfoque hacia los nuevos artistas. Obras de artistas mexicanos se encuentran en las colecciones del MoMA y la Tate Modern de Londres. Son piezas de Abraham Cruzvillegas, Damián Ortega o Gabriel Orozco.

Entre galerías y casas de subastas, las obras hacen su recorrido por el tiempo, el espacio y los dueños. “Es preferible comprar a través de las galerías e invariablemente hay que desconfiar de dos tipos de artistas: los que hacen venta directa o los que tienen más de un ayudante”, afirma César Cervantes, uno de los coleccionistas más activos de México.

Daniel Lezama vive de su obra desde hace 12 años cuando ganó la Bienal Tamayo y su trabajo fue reconocido en grande. La popularidad que goza en México se refleja en sus ventas, pues su principal mercado aún está en el extranjero.

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