Grecia y los mercados se aferran a lo que sea
Alfonso García Araneda*
Queridos amigos, no cabe duda que los mercados no dejan de sorprendernos todos los días.
Hace menos de dos semanas, vimos a las principales plazas bursátiles desbarrancarse por la preocupación en torno de la posibilidad de que Grecia se declare en moratoria.
La semana pasada, el simple rumor de un posible rescate de ese país hizo que los mercados se sintieran alegres y se detuviera, al menos momentáneamente, la debacle que se había venido gestando.
Así, nuestro peso se apreció 27.85 centavos para cerrar en niveles de 12.93 pesos por dólar.
Por su parte, las tasas de interés domésticas se sumaron al festejo, los bonos M recuperaron desde 1 punto base en su plazo de cinco años, hasta 22 puntos base en el de 30 años.
Si vemos lo sucedido en las bolsas, sólo podemos comentar que la operación se llevó en un ambiente de tensa calma, pero la verdad sea dicha y a pesar de que Grecia podría ser rescatada, la Unión Europea se encuentra en una encrucijada bastante compleja que nos hace pensar que el efecto Grecia está lejos de haber logrado un final feliz.
Y es que si se decidiera rescatar a Grecia, otros países como España, Portugal e Irlanda podrían exigir que se les diera el mismo tratamiento.
Esto último sería complicado, ya que el problema Grecia hoy por hoy representa 2.7% del PIB europeo.
Mientras que para Alemania sólo las deudas de Portugal, Irlanda y España representan, según expertos, un problema 15 veces más grande que el de Grecia, por lo tanto, la Unión Europea debe ser muy cuidadosa con la posibilidad de un contagio a estos países.
Como se ven las cosas, Grecia puede apegarse a un programa de recorte presupuestal en el que buscaría reducir su déficit fiscal a niveles de 8.7%, contra 12.7% que tiene hoy y bajarlo a niveles de 3% en un plazo de tres años, lo cual genera graves recortes en sus programas de seguridad social, educación, subsidios, etcétera.
Lo anterior, llevaría a ese país a una severa recesión, por lo que ya hemos visto la fuerte resistencia por parte de los poderosos sindicatos griegos a esta opción.
La otra posibilidad sería que Grecia no sea rescatada y se declare en moratoria, generando que ese país no sea susceptible de recibir ningún préstamo, lo que lo obligaría de todas formas a recortar su presupuesto de manera acelerada y a incrementar impuestos para buscar salir del atolladero, yéndose a una profunda depresión económica.
Peor aún, si Grecia se declara en moratoria generaría una grave crisis crediticia para la Unión Europea, con las consecuencias que esto conllevaría para la banca europea.
Hasta este momento, la deuda de Grecia es de 350 billones de euros, de los cuales 270 billones se concentran en tres países y sus bancos: Francia, Suiza y Alemania.
Por lo pronto, hoy y mañana se reunirán los principales ministros de Economía y Finanzas europeos (Ecofin), de donde se espera salgan los detalles sobre el rescate de Grecia, pero con todo lo visto anteriormente queda claro que no hay salida fácil y los mercados estarán atentos al resultado de la misma.
Sin embargo, el meollo del asunto es que no sólo Grecia tiene fuertes déficit fiscales.
Hoy por hoy, la mayoría de los países del primer mundo se encuentran en la misma situación.
La pregunta es: hoy Grecia, ¿mañana quién?
*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónio es: aga@gamaa.com.mx












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