Mismo entorno, nueva actitud
Rodolfo Campuzano*
Una buena parte del semestre anterior implicó un esfuerzo muy pesado para los inversionistas a nivel global.
Se trataba de defender rendimientos que se habían obtenido durante la primera parte del año y que se veían esfumar en los graves episodios de volatilidad que se presentaron después del verano.
En muchos foros se arraigó el concepto de aversión al riesgo como el principal motor de lo que sucedía en los mercados: una buena noticia o un buen dato, o declaraciones promisorias por parte de alguna autoridad y la propensión a adquirir riesgo (activos que implican mayor posibilidad de pérdidas) surgía entre los inversionistas; si las notas o los hechos eran malos, entonces observábamos la huida hacia refugios en donde el riesgo es menor.
Actualmente, los factores que propiciaron dicha “locura” siguen sin arreglarse del todo.
Al inicio del año no ha cambiado la expectativa que muchos analistas tienen sobre lo que va a pasar en la economía y tampoco las opiniones sobre los distintos elementos que implican un riesgo; sin embargo, los mercados recibieron el 2012 con un comportamiento positivo.
En los primeros 10 días del año, las bolsas, en especial las de Estados Unidos, aumentaron de manera importante. El índice Dow Jones acumulaba 2.0% de ganancia y el índice Standard & Poor’s 500 presentaba un alza de casi 3 por ciento.
Parecen pocos incrementos, pero equivalen al pago que en un año hacen las tasas de interés de bonos a un plazo de 10 años en Estados Unidos (recordemos que bonos a plazos de un día prácticamente no pagan ningún interés).
Si bien ha habido información referente a la economía estadounidense que describe un buen comportamiento en el cierre del año, no es algo novedoso para los analistas que desde noviembre vaticinaron un buen cierre del 2011, pero después una nueva desaceleración.
No hay nadie que haya mejorado su expectativa de crecimiento aún.
La recesión en Europa parece confirmarse y el camino a una mayor confianza con respecto al grave problema de la deuda es largo y quizás sinuoso.
Lo que vemos en los mercados es más bien un fenómeno relacionado con la actitud de los mismos inversionistas.
Los manejadores de los grandes fondos en los mercados financieros hacen borrón y cuenta nueva con el inicio del año.
A final de cuentas, son evaluados y ganan dinero con los rendimientos que generan en un año calendario.
De este modo, la actitud hacia las pérdidas acumuladas es otra, importan menos, ahora hay que recuperar lo perdido o, en el mejor de los casos, mejorar lo obtenido en el 2011.
Por ello se destinan más recursos a activos de riesgo y, por consecuencia, el precio de éstos sube.
Piense en un año donde hay una certeza casi absoluta de que las tasas de interés en una buena parte del mundo serán muy bajas y en algunos casos nulos.
Quien se cuestione qué hacer con su dinero, de entrada, estará dispuesto a adoptar más riesgo contra una alternativa que no paga nada.
¿Cuánto va a durar esta propensión? Suena difícil que todo el año. En el momento en que haya un evento o noticia que intensifique la percepción de riesgo, es probable que veamos un rápido retorno a la cautela.
Sólo vale, para terminar, recordar que el número de factores de riesgo latente es muy elevado.
*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de Invex. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: perspectivas@invex.com. Twitter: @invexbanco








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