Salud y moralidad
Efecto mariposa Por: Ana Francisca Vega
Lo que estuvo detrás del debate legislativo de los últimos días fue una discusión sobre cómo se van a gastar los dólares”.
La iniciativa de reforma al sistema de salud presentada por el presidente Barack Obama -o lo que queda de ella- fue aprobada por la Cámara de Representantes por un cerradísimo margen de 220 votos en favor y 215 en contra.
Un solo republicano, el representante Joe Cao de Louisiana, votó en favor de la iniciativa. Obama perdió en el camino 39 votos de miembros de su propio partido.
A pesar del júbilo demócrata, la batalla no está ganada. La iniciativa regresará ahora al Senado para hacer de las dos versiones (la del Senado y la de la Cámara) una única, que también tendrá que ser votada antes de diciembre.
Pero, independientemente de lo que suceda con la iniciativa, llama la atención que durante la discusión en la Cámara de Representantes fueron dos temas, esencialmente morales, los que amenazaron con descarrilar el intento de componer un sistema de salud en quiebra: el aborto y la inmigración.
En otras palabras, lo que estuvo detrás del debate legislativo de los últimos días fue una discusión sobre cómo se van a gastar los dólares de los contribuyentes estadounidenses, sino sobre el tipo de sociedad que esos dólares podrían crear.
Lo que nos interesa
Poniendo la lupa en el tema de la migración, que interesa en particular a los mexicanos, nos encontramos con un panorama complicado. Para todos aquellos que esperaban de Obama un compromiso unívoco y público con los temas que importan a los hispanos, estos meses de debate les han enseñado que su posición es mucho más ambigua de lo que creían.
La semana pasada, congresistas hispanos tuvieron una reunión con el Mandatario para frenar una parte de la iniciativa que negaría a los ilegales la posibilidad de comprar, con su propio dinero, un seguro médico.
La congresista demócrata Nydia Velázquez declaró: “El Presidente escuchó nuestro punto de vista y sabe en dónde estamos parados”. Sin embargo, no obtuvieron de él un compromiso de retirar esa provisión.
En la votación final del sábado, la Cámara decidió ignorar el tema por completo. Lo que es todavía más difícil de entender, los congresistas hispanos votaron en favor, Velázquez incluida. Es decir, decidieron no utilizar el poder de sus 20 votos -que, observando lo cerrado de la votación hubieran cambiado el resultado- para votar en contra de algo que perjudica a los inmigrantes ilegales.
Dado este escenario, es muy probable que los hispanos en la Cámara no hayan querido cargar con todo el costo político de enterrar la reforma y propiciar un choque con el Presidente y con parte de su electorado.
En los cálculos de los congresistas hispanos probablemente también jugaron las derrotas electorales de la semana pasada, cuando perdieron a manos republicanas las gubernaturas de Virginia y de Nueva Jersey. La preocupación aumentó, seguramente, considerando que el año entrante se renovará toda la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y más de la mitad de las gubernaturas.
Hace algunos meses el presidente Obama decidió poner en el número uno de su agenda legislativa la reforma al sistema de salud. En ésta ha gastado una buena parte de su capital político y los costos, en términos de su popularidad, ya se reflejan en las encuestas. Viene ahora el tiempo de esperar la iniciativa conjunta final.
Los migrantes, por lo pronto, han sido empujados aún más a la oscuridad, el desamparo y el anonimato. Ésos son los costos de mirar el asunto a través de una lupa moral. Quedará por ver, también, si el año que entra las organizaciones hispanas le cobran la factura a Obama y a sus calculadores “representantes”.
afvega@eleconomista.com.mx
La iniciativa de reforma al sistema de salud presentada por el presidente Barack Obama -o lo que queda de ella- fue aprobada por la Cámara de Representantes por un cerradísimo margen de 220 votos en favor y 215 en contra.







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