Por qué Obama decidió ir a Copenhague
Efecto mariposa Por: Ana Francisca Vega
Suceda lo que suceda. Vamos por buen camino”.
Primero iría, luego dijo que no y la semana pasada decidió que siempre sí: el Presidente estadounidense asistirá a la Cumbre de Copenhague el próximo 7 de diciembre, el esfuerzo global más importante para crear un acuerdo internacional en la materia.
¿Qué podemos interpretar de este cambio? 1. Que Copenhague no está muerto, es decir, que la posibilidad de que representantes de los 180 países que irán a la Cumbre lleguen a acuerdos mínimos para la firma de un tratado vinculante aumentó en las últimas semanas. Esto no quiere decir que el asunto esté “planchado” como se dice en la jerga diplomática. Todavía todo puede cambiar y la intención de firmar un tratado que garantice una reducción en las emisiones de bióxido de carbono en 83% para el 2050 puede quedarse sólo en eso, en una buena intención.
Sin embargo, alguna señal positiva ha de haber recibido la Casa Blanca como para poner en el avión rumbo a Copenhague a Barack Obama.
Además del Presidente estadounidense, a la Cumbre irán también los secretarios del Interior, Agricultura, Comercio y Energía, entre otros funcionarios de alto nivel. O sea, Barack Obama lleva a la caballería pesada: buena señal.
Importante también fue que el Mandatario haya establecido un número fijo con el que EU se puede comprometer: reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero en 17% para el 2020. ¿Por qué es significativo? Porque 17% es justamente la cifra que está incluida en la iniciativa de ley que ya pasó por la Cámara de Representantes en junio.
Todo esto quiere decir que, si Obama consigue un tratado en Copenhague, su ratificación por parte del Congreso sería mucho más sencilla.
Con esto, Obama podría prevenir que el encuentro de Copenhague termine siendo una nueva versión de lo que sucedió con el Protocolo de Kyoto, que jamás ha sido ratificado por el Congreso estadounidense.
Cuestión de principios
2. La otra razón por la que el presidente Obama irá a la Cumbre probablemente jamás se haga pública: la sensación del Mandatario de que debe “ganarse” el Nobel que ya le dieron.
Esto es, Obama vio en Copenhague la oportunidad de demostrarle a todos sus críticos y escépticos que tiene la capacidad de sacar adelante, por la vía diplomática, uno de los temas más complicados de la agenda global.
A nadie escapa, por ejemplo, que el anuncio de su presencia en la Cumbre se haya hecho después de haber logrado “subir al tren” a dos de los países más contaminantes y poderosos del mundo: India y China.
Suceda lo que suceda en la Cumbre, vamos por el camino correcto. Si Obama no consigue el acuerdo para firmar un tratado legalmente vinculante, seguramente dejará las bases para hacerlo el año entrante en México, que es candidato para ser sede de una nueva cumbre. Paciencia, ya vamos llegando.
afvega@eleconomista.com.mx
Primero iría, luego dijo que no y la semana pasada decidió que siempre sí: el Presidente estadounidense asistirá a la Cumbre de Copenhague el próximo 7 de diciembre, el esfuerzo global más importante para crear un acuerdo internacional en la materia.












Liderazgo
Si tuvieron oportunidad de ver el discurso de Obama en la casa de representantes habran notado que USA busca reposicionar su liderazgo en el ambito global. Ya se dijo que no son segundos lugares. Y creo que tienen toda la razon, de una manera simplista han logrado mucho y su esfuerzo les ha costado. Se complete algo o no en materia de acuerdos, por lo menos comenzaremos a ver una campania para percibir un pais con liderazgo y siendo el #1 en todo. En diplomacia y agenda exterior creo veremos sorpresas.
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